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Alejandro Pizarro
Pese a tener un positivo primer tiempo, acorralar al rival y crearse varias oportunidades, incluido un penal, Coquimbo Unido careció de finiquito en una nueva paridad que parece un revés. No obstante, se sigue manteniendo en la cima.

Cuando hay dos equipos y sólo uno de ellos propone jugar, no resulta tan fácil conseguir el objetivo. Le ha venido ocurriendo a Coquimbo Unido en el presente torneo del Ascenso. Es cierto que el barbón es el equipo a vencer, más en su calidad de puntero y por el nivel de contrataciones que se sumaron al plantel que dirige Héctor Tapia. Sin embargo, fecha a fecha ha tenido que poner a prueba su evolución que todavía espera por un despegue mayor.

Desde el regreso a la competencia oficial tras el receso, no ha podido abrochar una victoria, tampoco ha sufrido derrotas, aunque las tres paridades vividas ante Temuco, Rangers y la de ayer con Puerto Montt, dejan certezas y dudas frente al camino que todavía queda por resolver.

En el puerto estaba en juego el liderato. El puntero con el sublíder cara a cara prometiendo un juego abierto, lleno de intención, en una cancha adecuada y apta para un partido profesional.

En el balance final, nuevamente no pudo festejar ni anotar el barbón, que vuelve a resignar dos puntos en calidad de anfitrión, aunque y en honor a la verdad, nadie se hubiese extrañado si la victoria quedaba en las manos de los aurinegros, que alzaron al portero Claudio González como figura consular del compromiso, tapando incluso un lanzamiento penal a Esteban Paredes, cuando se cumplía la media hora de juego.

En esa primera fracción, Coquimbo encimó arriba, se movió cerca del arco de González, utilizó las bandas, en especial la siniestra, luciendo el plan inicial a cabalidad con un fútbol lleno de intensidad y un mediocampo de jóvenes muchachos (Marín, Aguilera y Salgado), que le dieron frescura a la elaboración, provocando que el rival neutralizada el juego con la falta reiterada.

Eso dio origen a las principales oportunidades piratas, con cabezazos de los zagueros Felipe Pereyra, uno de ellos sacada desde la línea de sentencia y un par de oportunidades que el mismo Marín y Salgado no lograron definir.

Se fueron al descanso con un parcial mezquino, sin embargo, lo que vino tras la reanudación, ya no tuvo la misma gravitancia, salvo un par de chispazos con un remate bajo de Aguilera y otro de Salgado, este último contenido por González. A ello se agrega un cabezazo que gana Garate a un minuto de haber ingresado y que vuelve a encontrar al meta salmonero, cuando corría el minuto 65. De ahí todo se disolvió, las variantes no le dieron al Pirata la claridad que perseguían desde la banca, mientras, el oponente sacaba demasiado lustre al hecho de salir airoso del puerto, ya que poco y nada le importó aproximarse al arco de Cano.

 

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