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Alejandro Pizarro
La presencia en el segundo periodo de Leandro Garate aclaró el panorama del aurinegro para vencer a Iquique por 3-1, en lo que fue la vuelta del aficionado aurinegro al Sánchez Rumoroso.

Un público controlado de 3.418 se registró anoche en el Estadio Francisco Sánchez Rumoroso, en lo que fue la vuelta de los aficionados a un encuentro oficial del cuadro aurinegro. Pasaron largos 526 días desde la última vez que los forofos porteños habían visto en vivo un duelo de su equipo. Quiso el destino que fuera el mismo rival: Deportes Iquique.

Esa vez los dragones celestes se impusieron por 3-0, por lo que este duelo tenía una sensación especial para todos en las gradas del Pirata. Era un compromiso que no sólo presentaba al mismo adversario, sino que tenía un morbo diferente y estimulante, ya que un triunfo significaba volver al primer lugar de la clasificación.

 Y el equipo de Tapia respondió al protagonismo, sintió el aliento del número 12 y con ello se encaminó a un triunfo que no estuvo exento de complicaciones, aunque lo terminó ganando de manera convincente, en gran parte por un par de jugadores que atraviesan por un gran momento y porque el auxilio llegó desde la banca para aclarar el panorama cuando ya se jugaba la segunda fracción.

Sorprendió Tapia con la presencia de Renato Tarifeño en lugar de Leandro Garate desde el arranque. El delantero se posicionó cerca de Estaban Paredes, como un doble 9, para canalizar el despliegue de las bandas con las sociedades que conformaban Salas/Aguilera por la derecha y Beausejour/Salgado, por el callejón zurdo. Estos últimos lograron darle en los primeros minutos mayor trabajo a los marcadores celestes, sin embargo, el primer tanto Pirata llega en los pies de Aguilera, quien aprovechó un pelotazo largo de Salas para verse sin marca ante el portero Castillo y definir con un remate bajo.

Recién se jugaba el minuto 9. Todo era estudio y Coquimbo sacaba adelante el primer reto de traspasar la responsabilidad al rival. Como suele ocurrir con los equipos de Tapia, en su afán de administrar el juego, se queda, retrasa un par de metros la última línea hasta que Iquique se encuentra con la posibilidad de igualar tras la falta penal de Felipe a Díaz. Un remate potente de Hans Salinas, deja el marcador igualado a los 25’ estableciendo una paridad total en el césped del Sánchez Rumoroso, sin un claro dominador.

Tras el descanso, fue el cuadro Pirata el que asumió la iniciativa, sin embargo, su juego era irresoluto. La misión de permitir que Carmona o Manríquez llevaran la construcción del juego, facilitó la disputa permanente, aunque fueron jugadores que rápidamente se hacían del balón, quitándosela a un rival que comenzó a mostrar agotamiento y que en Lorenzetti, no tuvo a su creador.

Un pelotazo largo de Salas a Tarifeño, a los 55’, quebró la monotonía de un partido que ya no encontraba el mismo dinamismo del primer capítulo.

Fue al minuto 64 cuando Tapia cambia el giro del partido y de su equipo. La frescura en la marca de Gatica, quien reemplazó a Manríquez y la presencia en el área de Garate en lugar de Aguilera, ayudó a meter balones aéreos a la zona defensiva de los pupilos de Musrri. Garate no tardó nada en aprovechar un error en un despeje de los centrales, defender el balón con su físico y anotar el 2-1.

Era el primer balón que tocaba el delantero y con ello llegó la tranquilidad a un equipo que en el mismo atacante pudo aumentar con un remate que dio en el vertical, tras una gran jugada de Marín.

Sobre el final, cuando el pitazo ya venía, Harold Salgado, la figura de la cancha y jugador gambeteador, que no le teme a los mano a mano, anotó el tercero, luego que Garate apurara al discreto Castillo, que cometió una tremenda equivocación en la salida.

 

 

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