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Univisión Noticias
Desde errores en los protocolos de su escuela, pasando por omisiones de los organismos del estado mexicano, se cree que el secuestro y posteriores abusos sufridos por la niña se debieron a causas multifactoriales que terminaron con la muerte de la menor, cuatro días después de ser raptada.

A principios de 2020 ocurrió un caso que dejó con el corazón en un hilo a todo México, luego que se conociera el secuestro y posterior asesinato de la pequeña Fátima Aldrighett.

La menor, de tan sólo 7 años, fue víctima no sólo de sus agresores sino que también de una cadena de negligencias que truncó su destino y dejó con un vacío incalculable a su familia, cuya estabilidad también fue objeto de cuestionamientos de parte de la opinión pública.

Desde errores en los protocolos de su escuela, pasando por omisiones de los organismos del estado mexicano, se cree que el secuestro y posteriores abusos sufridos por la niña se debieron a causas multifactoriales que terminaron con la muerte de la menor, cuatro días después de ser raptada.

Ésta es la historia de la pequeña Fátima y las negligencias que convirtieron su caso en objeto de furia por parte de la nación azteca.

Fátima y la fatal espera en la escuela

El martes 11 de febrero de 2020 la pequeña Fátima asistió a la escuela primaria Enrique C. Rebsamen, ubicada en el barrio Santiago Tulyehualco, en el sureste de Ciudad de México.

Como era usual, tras terminar la jornada la menor esperó que su madre, María Magdalena Anthon, la recogiera del establecimiento para llevarla a casa. Sin embargo, ese día la mujer sufrió un retraso que le impidió llegar a las 18:30 horas, cuando la niña terminaba sus clases.

En una primera instancia, se dijo que la menor esperó a su progenitora en las afueras de la escuela, momento en el cual habría sido secuestrada por un hombre. No obstante, cámaras de vigilancia mostraron posteriormente que en realidad fue raptada por una mujer.

Lo anterior se produjo tras el primero de una serie de errores que fueron duramente criticados: autoridades del colegio entregaron a Fátima a una mujer que no era su madre y que no tenía responsabilidad sobre la pequeña.

De acuerdo a las autoridades locales, esta mala decisión fue una omisión que costó carísimo, dado que no se actuó en base a los protocolos. Estos dictan que existe una tolerancia de 20 minutos para que un estudiante sea recogido tras la salida de clases, de lo contrario, debe ser custodiado hasta una agencia del Ministerio Público y estar acompañado en todo momento por autoridades del organismo.

Pero, tal como se presumía, tanto profesores como directivos escolares han denunciado que en la práctica este protocolo no suele cumplirse, consignó el medio BBC Mundo 

Errores en la investigación post denuncia

Tras la desaparición de Fátima, la familia se trasladó hasta una fiscalía regional con el objetivo de denunciar el hecho. Sin embargo, las autoridades les habrían informado que debían pasar 72 horas antes de investigar el caso.

Ante la desesperación, los cercanos a la menor se dirigieron hasta la Fiscalía Especializada en Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas, quienes emitieron una alerta Amber con la imagen y datos de Aldrighett.

Pese a estos esfuerzos, las instituciones de Ciudad de México no hicieron eco de la información, lo que obligó a la propia familia a imprimir y distribuir copias de los afiches con la información de Fátima en la zona de su desaparición.

“No es posible que hayan pasado tantos días y que la familia haya sido la que haya dado las pistas, que haya tenido que dar todo el trabajo para que se encontrara hoy a Fátima. No es posible que se hayan perdido horas fundamentales para dar con ella. Fátima pudo haber sido encontrada con vida pero nadie nos hizo caso”, afirmó Sonia López, tía de la niña.

El hallazgo

Desconocidos encontraron el cuerpo sin vida de Fátima el sábado 15 de febrero de 2020, cuatro días después de su desaparición.

De acuerdo a información forense, el cadáver fue hallado envuelto en una bolsa de plástico dentro de un costal. Presentaba duros signos de violación y tortura.

Las autoridades señalaron que logró darse con el paradero de la menor gracias a una denuncia ciudadana, la cual derivó a la policía a un terreno baldío ubicado a cerca de tres kilómetros de la escuela de Fátima.

Las denuncias de maltratos

En medio de las noticias surgidas en torno al caso, organismos oficiales compartieron información confidencial sobre el entorno de Fátima.

Esto, luego que el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Ciudad de México, una institución de servicio social, revelara que en los últimos cinco años había recibido dos denuncias por malos tratos cometidos contra la pequeña.

El primer reporte, que data de noviembre de 2015, fue ingresado por un cercano a la familia con el objetivo de denunciar “problemas en el círculo familiar, descuido y maltrato emocional hacia un niño y dos niñas, una de ellas de iniciales F.C.A.A., que entonces tenía 2 años de edad”, informó BBC Mundo. 

El mismo mes de la denuncia, trabajadoras sociales hicieron una intervención con la niña y su madre y meses después, en febrero de 2016, dieron por cerrado el caso.

Un año después, en julio de 2017, su tía Sonia López denunció en el organismo “que existía descuido y negligencia generado por la progenitora y padrastro, y solicitó orientación para el proceso de guarda y custodia de sus sobrinos”.

“Había un problema de salud mental (en el entorno familiar) y no se le dio la atención, es algo que ya se había reportado, que ya habíamos pedido (…) Fátima estuvo en una situación muy vulnerable de la que alguien se aprovechó”, dijo López a la prensa local.

Pese a que el DIF señaló que le proporcionaron la información solicitada, indicaron que luego se cortaron las comunicaciones.

Los acusados

Tras analizar diversas grabaciones de cámaras de seguridad, las autoridades del caso pudieron identificar a los sospechosos del secuestro y crimen.

Se trataba de la pareja compuesta por Mario Alberto Reyes Nájera y Gladis Giovana Cruz Hernández, quienes fueron capturados por efectivos de la Guardia Nacional y la policía local días después del hallazgo del cadáver.

Según lo informado por la madre de Fátima, ella era cercana a la sospechosa e incluso la había albergado en su casa durante unos días a finales de 2019. “Al parecer ella estaba huyendo de su marido, porque la había querido golpear y quemar. Le dije: ‘Bueno, ok, no te preocupes. Vente a mi casa"”, comentó Antón en la oportunidad.

A ello, agregó que “No se ve que sea psicópata ni que tenga la sangre tan fría ni el corazón inhumano. Ella no actúa así (…) Probablemente su marido sea el asesino, porque a ella no la creo capaz, pero pues ella también fue su cómplice. Se llevó a mi hija, ¿no? Al final de cuentas los dos tienen que pagar”, declaró a Milenio.

La pareja acusada, que tiene tres hijos en común que quedaron bajo custodia de un familiar, fue ingresada de forma separada al penal femenil de Santa Martha Acatitla y al reclusorio varonil Oriente, informó el medio Milenio. 

A más de un año de que estallara el caso, la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México informó que el estatus del caso se mantiene en etapa intermedia, pero declinó referirse a otros detalles.

Lo anterior mantiene en vilo a la comunidad mexicana, que siguió de cerca el crimen y espera que más pronto que tarde se haga justicia por la vida de la pequeña Fátima.

 

 

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