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Si bien en Chile no existe un tipo de edificio o sociedad, muchos las conocen por películas que las utilizan como recurso para escenas de fiesta, excesos y descontrol universitario.

Es en este contexto que cientos universitarios se han reunido para manifestar un descontento con quienes pertenecen a dichas sociedades. Según un extenso reportaje realizado por el New York Times (NYT), la Universidad de Nebraska-Lincoln se enfrentó a un caso que terminó con una estudiante denunciando un asalto sexual por uno de los miembros de la fraternidad a la policía.

En la Universidad Northwestern, en Illinois, se realizaron varias manifestaciones luego de que estudiantes dijeran haber sido drogadas en dos fraternidades de la casa de estudios. Nortwestern suspendió de inmediato el reclutamiento y los eventos sociales en las casas de fraternidad del campus.

Por su parte, la Universidad de Massachusetts fue una de las más notorias, luego de que rumores sobre un asalto sexual se supiera por cientos de estudiantes que llegaron hasta la casa de la fraternidad “Theta Chi”. Allí, se reunieron para cantar insultos a los integrantes y levantarles el dedo del medio. Estas protestas terminaron con un grupo de manifestantes volcando un vehículo y dos estudiantes arrestados.

Sin embargo, no es el inicio, ya que se han registrado cada vez más casos de estudiantes disconformes con la existencias de estas casas.

Algunas de estas protestas fueron impulsadas por informes formales recientes de agresión sexual. Mientras que otros, fueron realizados por informes anónimos en las redes sociales. Las fraternidades están llegando a su punto más bajo de credibilidad y las universidades han manifestado tomar serias medidas.

Los estudiantes han compartido por redes sociales y otros su intención de querer una revisión de la vida universitaria. “Muchos estudiantes en el campus quieren ver la fraternidad completamente abolida“, señaló a el NYT Rebecca Evans, estudiante de segundo año en la Universidad de Iowa. Evans también señaló ser parte de una iniciativa que busca apoyar a las víctimas de agresión sexual en los campus.

Las fraternidades

Por su parte, los funcionarios de las fraternidades compartieron entender la profunda ira de los estudiantes por el asalto sexual. Sin embargo, aseguraron que los manifestantes “no están viendo todo el panorama”.

“Estamos siendo etiquetados para un problema que es francamente mucho más grande que una cuestión de fraternidad“, dijo Judson Horras al NYT, presidente y director ejecutivo de la Interfraternity Conference de América del Norte, la mayor asociación comercial de fraternidades.

Por otro lado, también añadió que mientras se están investigando a los estudiantes denunciados, las fraternidades han actuado rápida y decisivamente con la expulsión de ellos.

“Los hombres de la fraternidad están horrorizados por este comportamiento“, comentó el Horras, agregando que los hermanos de la fraternidad que expulsaron a sus miembros deben ser apoyados y alentados, no atacados por protestas. “Hicieron lo correcto”, añadió Horras. “Las protestas deben estar dirigidas al comportamiento”, agregó..

El presidente de la Interfraternity Conference señaló que ya han adoptado medidas concretas para poner fin a la conducta sexual indebida.

Dentro de las medidas para llevar esto a cabo, se prohibió el consumo de alcohol fuerte durante las fiestas en las casas de la fraternidad. Sumado a esto, los miembros también recibirían educación sexual por sus malas conductas.

El fin de una era

Al parecer poco y nada pueden llegar a hacer las fraternidades porque las protestan denotan una gran intención de abolir este sistema.

Las estudiantes de primer año de la Universidad de Massachusetts, Sohaila Ammar y Katie Robertson, crearon una cuenta de Instagram para construir apoyo para las manifestaciones en su campus. Esto sucedió luego de que un amigo les pasase el dato de una acusación de una mujer que había sido dragada y agredida sexualmente.

“La gente cree que estas cosas son parte de la cultura universitaria, pero no lo son“, señaló Robertson. “Mi generación es mucho menos tolerante con las cosas que han ocurrido en el pasado”, agregó.

“Siento que somos mucho más radicales que los jóvenes y los ancianos, mucho más audaces y atrevidos”, Complementó Ammar.

Por otro lado, “El asalto sexual fue ampliamente discutido en plataformas como TikTok durante el último año en pandemia”, dijo Shivali Mashar de 21 años de la Universidad de Massachusetts.

Agregó que la sospecha de instituciones históricamente blancas dominadas por hombres -como la policía- se ha movilizado contra fraternidades mayoritariamente blancas, dominadas por hombres.

“Ya se trate de niñas que han sufrido agresiones sexuales en una fiesta de fraternidad o afroamericanos con la policía, ambos grupos han sido atacados violentamente de diferentes maneras”, dijo a el NYT. “No son lo mismo”, aseguró. “Sólo que durante mucho tiempo, esto ha sido barrido bajo la alfombra”, finalizó.

 

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