Crédito fotografía: 
CBC /Canadá
Escuchar del otro lado de la línea telefónica, por parte de un extraño, un "Hola, no me lo vas a creer", tiene algo de sentido cuando buscas a tu mascota por todo el barrio, luego de una sospechosa desaparición que termina siendo una increíble historia para contarle a todo el mundo. La gata que se metió a la maleta, convirtiéndose en una peluda polizón, cruzó todo un país y se volvió célebre, debido a su extrema curiosidad.

La gata Grace Mae tenía 10 meses, una pareja de humanos que la amaba y una casa donde esperaba todos los días a que esta llegara para “regalonearla” como se debe.

Un día, uno de ellos se disponía a volar desde Florida, su lugar de residencia, a Texas. El viaje de trabajo de 4 horas demandaba hacer la maleta con todo lo necesario, o casi todo, porque el exceso de equipaje fue por cuenta de la habitante de cuatro patas en el hogar ubicado en Palm Beach Gardens.

La historia fue relatada en medios como CBC, en los que describen a un humano viajero, Seth Levy, preparando su maleta, sin darse cuenta que, como es usual en los felinos, su gata se introdujo al fondo del equipaje, cual polizón, donde encontró una tibia forma de “ovillarse”.

Levy dio por terminado el asunto, cerrando la unidad sin darse cuenta que llevaba más de lo que necesitaba.

La ausencia de la gata Grace Mae

La esposa de Seth, identificada como Kelly Levy, condujo hasta el aeropuerto de Florida, para que este abordara el avión con rumbo a Texas.

Todo bien durante el viaje a la terminal aérea. O al menos eso creía la pareja.

Cuando la mujer de 24 años retornó a su hogar, la gatita no estaba en el escalera a donde solía aguardar el regreso de sus humanos.

Kelly comenzó a llamarla por toda la propiedad, pero esta no aparecía y no podía comunicarse con su esposo porque este estaba camino a otro estado.

Con el paso de las horas y con Seth enterado de la desaparición, la joven esposa decidió mover algunas piezas donde podía esconderse, pero no había nada. Entonces, tapizó el barrio con la imagen de Grace Mae, en caso de que alguien la hubiese visto merodeando la zona, sin sospechar que la gata volaba en el mismo avión que su humano, en condiciones que eran desfavorables a su naturaleza felina.

Cuando la angustia ya era parte de la casa de Kelly y Seth, quien no podía explicarse la desaparición, tras su arribo a Texas, la situación se volvió más compleja.

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Una gata saltando de una maleta tomada por error

Rob Carter es un norteamericano que viajaba en el mismo vuelo de Seth. Tenían algo en común, sin sospecharlo: su equipaje era igual y de ahí nació toda una literal madeja en esta historia.

Y es que el sujeto se acercó a la banda de equipaje para tomar el suyo y por error se llevó el de Levy, quien no sospechaba nada a esas alturas de los acontecimientos.

Carter llegó a su casa y notó algo raro en la que creía era su maleta. Al abrirla, una peluda polizón saltó con toda la euforia y miedo que le produjo el viaje. Fue cuando el viajero se dio cuenta de que no era su maleta y tampoco la gata le pertenecía.

“Gritó como una niña. Fui a desempacar y vi algo de la ropa y vi que no era mi maleta”, aseguró. “Iba a cerrarla, y un gatito saltó y corrió debajo de la cama. Grité como una niña”, insistió.

Durante horas, Grace Mae permaneció escondida debajo de la cama que el sujeto usaría. No había forma de hacerla salir en las primera horas de su inusual encuentro.

“Por la mañana, me acerqué lo suficiente para ver su collar y el número de teléfono. Así que llamé al número y me comuniqué con la esposa de la viajera que lloraba”.

Kelly, quien vivía la angustia de la desaparición de su atigrada gatita, relató las palabras de Carter, al momento de comunicarle que tenía dos cosas que les pertenecían: la maleta de su esposo y, lo más importante, a una peluda esperando por ver a sus humanos.

“Hola, no vas a creer esto, pero llamo desde Fort Worth, Texas, y accidentalmente recogí el equipaje de tu esposo. Y cuando abrí el equipaje, un gato saltó”, replicó Kelly.

De 7 a “5 vidas”: la suerte de la gata Grace Mae

El hombre que por error tomó el equipaje de Seth, aseguró que antes de entregar a la gata a sus humanos, pensó en quedársela y cambiarle de nombre. Luego de eso, encontró los datos en el collar de la felina.

“Íbamos a ponerle el nombre Suitcase (maleta)”, dijo entre bromas y la realidad, maullándole de cerca.

La historia, que a estas alturas del relato, tiene un evidente final feliz, pudo haber sido toda una tragedia para quien encontró a Grace Mae, como para quienes la habían perdido en un abrir y cerrar de… maleta.

El experto en accidentes y reconstrucción de aviones, Erik Rigler, habló sobre el caso con el New York Daily News, aseverando que Gracie tiene suerte de estar viva.

El también ex agente del FBI, se refirió a las temperaturas en las bodegas de cargas, aunque presurizadas (mantiene presión constante en un espacio cerrado), suelen caer por debajo del punto de congelación durante el vuelo de cuatro horas.

“Cuando estás a una altitud superior a los 30.000 pies, la temperatura es casi nula. La única explicación que tendría es que posiblemente el equipaje en sí tiene suficiente calor para mantener vivo al gato”.

No era precisamente el calor de hogar al que la gata estaba acostumbrada en Palm Beach Gardens, pero el contenido de la maleta la salvó de una muerte segura y solitaria, en su afán de encontrar un lugar reconfortante para descansar.

Grace Mae voló de nuevo a su casa para reunirse con sus humanos, a quienes les volvió el alma al cuerpo tras verla sana y salva, luego de su viaje de más de 2,000 kilómetros y un boleto de vuelta, gracias a la conciencia animalista de Rob Carter.

 

 

 

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