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El 19 de diciembre del 2020 se realizó la primera denuncia y querella por violación impropia. Se solicitaron diligencias para formalizar pronto al imputado, padrastro de la víctima, pero, según el abogado de la familia, no hubo respuesta, pese a “implorar durante un mes y medio”. Finalmente, la menor, manipulada por el sujeto en libertad, huyó a la casa de éste, y fue vulnerada otra vez el 28 de enero. En esta, oportunidad el hechor sí fue detenido tras ser sorprendido en flagrancia e intentar esconder a la pequeña. ¿Por qué no se acreditó el primer delito para evitar que volviera a ocurrir? De acuerdo a la Fiscalía, estaban investigando, y se había dictado la orden de alejamiento respectiva. No fue suficiente.

Han pasado los días, pero el dolor y la sensación de impotencia no cesan, y parecieran aumentar. En la familia de la niña de 13 años, que, de acuerdo a la investigación, fue violada por un sujeto de 27, mientras éste era pareja de la madre, no pueden creer que, pese a que presentaron la denuncia e incluso una querella por el delito, el hecho se haya repetido sin que la justicia actuara para proteger a la menor de su agresor. De hecho, según el abogado representante, Raúl Castillo, “no se hizo absolutamente nada por parte del Ministerio Público en un mes y medio que veníamos implorando diligencias para formalizar (…) Esto se pudo haber evitado”, cuestionó.

Huida y detención

La mañana del pasado jueves 28 de enero se logró detener al individuo, quien fue puesto a disposición de tribunales, siendo formalizado y decretándose la prisión preventiva por el delito de Violación en Contra de Menor de 14 años, pero, no fue de la forma en que la parte querellante hubiese querido, ya que cuando la PDI llegó hasta el lugar donde se encontraba viviendo, la niña estaba con él.

Claro, aunque había una medida cautelar de prohibición de acercamiento, el sujeto no la respetó, cometiendo desacato, y, presuntamente, manteniendo contacto permanente con la menor, al nivel de lograr convencerla para que huyera de su hogar esa misma madrugada. Su madre se dio cuenta, y de inmediato avisó a la policía, imaginando que podía haber ocurrido algo así. Por lo mismo, la policía se dirigió hasta el domicilio donde residía el imputado, quien, al ser consultado por los detectives de la Brigada de Delitos Sexuales, dijo no saber nada de la pequeña, e incluso dio autorización para que buscaran. No tardaron mucho en encontrarla escondida en una habitación, y luego de ser entrevistada por personal especializado de la Brisexme, confesó que horas antes había mantenido relaciones sexuales con el hombre adulto, por lo que se procedió a la detención en flagrancia del sujeto, quien había cometido el mismo delito por el que estaba denunciado y querellado, contra la misma víctima.

Complejos antecedentes

Fue el 15 de diciembre del 2020 cuando todo comenzó. La madre de la menor, presenció un hecho que la dejó en shock. Había salido de su casa, confiada, dejando a su pareja de 27 años y a su hija de 13 solos en el domicilio. Tuvo que volver antes de lo esperado, sin avisar y cuando abrió la puerta principal, la escena era simplemente terrible. La niña y el sujeto estaban en el living dándose un beso, el que claramente no era el de un padrastro hacia una hijastra.

Al ver que la mujer entró y se dio cuenta de lo que estaba pasando, el individuo soltó a su víctima, quien rápidamente salió corriendo hasta su habitación, mientras se iniciaba una fuerte discusión entre la madre y quien todavía era su pareja. Ella le pedía explicaciones y no las encontraba, por lo que la pelea fue subiendo de tono, según consta en el documento de la denuncia hecha por el padre de la niña. Hasta que llegó un momento en que la madre tuvo que llamar a Carabineros ya que el sujeto se puso “demasiado agresivo”.

Hasta ahí llegó la relación, y la pequeña se fue al otro día a la casa de su padre, quien ya sabía lo que había ocurrido luego que la madre lo alertara el mismo día en que vio los hechos. Por lo mismo, le preguntó a su hija si era cierto, pero la respuesta fue negativa, y la niña señaló que se trataba de mentiras de su madre.

Pero el instinto de padre le hizo seguir dudando, e insistió en la pregunta el día después, luego de haber estado disfrutando junto a su hija y manifestarle que contaba con todo su apoyo, pasara lo que pasara. En ese momento, consigna el documento, la menor confiesa a su progenitor que efectivamente lo que había referido su madre era real. Sin embargo, todavía faltaba conocer de lo más grave. 

Finalmente, cuando la niña ya había vuelto a la casa de su madre, mantuvieron una conversación en la que la víctima admite haber tenido relaciones íntimas con quien era su padrastro, sin especificar desde cuándo se venía dando esta situación. A penas tomaron conocimiento, actuaron, fueron a un recinto médico y el padre realizó la denuncia respectiva en la PDI, el día 19 de diciembre de 2020.

Sin respuestas

La familia recurrió al abogado Raúl Castillo, quien les recomendó presentar una querella por el delito de Violación Impropia, lo que se concretó el 23 de diciembre, de acuerdo a lo informado por el penalista, para agilizar el proceso. “Sabemos que estas cosas muchas veces, incluso pueden archivarse, por ello quisimos ocupar todas las herramientas legales. Luego de presentar la querella, el 26 de diciembre solicitamos acreditación a la Fiscalía, después, el 30 de diciembre solicitamos que se pronunciaran respecto a las diligencias que fundamentaban la querella, pero no tuvimos respuesta favorable”, relata Castillo.

Pero, ¿cuáles eran las diligencias? Básicamente se trataba de que se instruyera una orden de investigar a la Policía de Investigaciones, para acreditar los hechos, tomar declaración a la víctima bajo los protocolos correspondientes, y hacer lo mismo respecto de los testigos. Además, se requirió ordenar al Servicio Médico Legal evacuar un informe sexológico y de lesiones de la menor. “Nada de esto se hizo. Cuando nosotros elevamos la solicitud de que se pronuncien, nos responden que ‘no ha lugar’ y las rechazan -las diligencias- en razón de que todavía no hay asignado un fiscal específico. Solicitamos entrevista con la fiscal, y nos dijeron que la persecutora titular para estos casos estaba de vacaciones así que no se realizarían las diligencias, por lo pronto”, manifestó.

Directo al fiscal regional

Al ver que no se avanzaba, dice Castillo, recurrieron haciendo una reclamación al Fiscal regional Adrián Vega el día 12 de enero, y esta vez sí, Vega acoge la solicitud, “ordena que se agrupe la querella formulada por el padre y la madre con la denuncia, y dispone que se decreten las diligencias que nosotros estábamos solicitando”, asevera el abogado.

Sin embargo, de acuerdo a lo expresado por Raúl Castillo, pese a la instrucción, nada se lleva a cabo. “No tengo respuesta para eso, simplemente no se cumple con la directriz entregada por el Fiscal regional. Ahí tú ya dices, esto supera todo, entonces, imagínate el dolor e impotencia que los padres pueden llegar a sentir cuando pasó lo del 28 de enero, cuando pasa lo que todos temían. En ese momento, nosotros volvimos a solicitar respuesta a la Fiscalía, pero nada, no se hizo absolutamente nada”, sostiene el abogado querellante.

“Se pudo haber evitado”

“Cuando ocurren delitos de este tipo contra menores se debe actuar con la máxima celeridad, y aquí no se hizo”, sostiene el representante de la víctima y la familia afectada. “El relato de la menor debería ser inmediato, y más aún los exámenes científicos, ya que existen muestras biológicas que pueden desaparecer con el transcurso del tiempo. Todo lo que conlleve recabar antecedentes para llegar a una formalización. Cuando los padres denuncian, el 19 de diciembre, es en ese momento en que deben activarse todas las medidas necesarias para una adecuada investigación de los hechos. Disponer las diligencias no cuesta mucho, es sólo una cuestión de voluntad”, precisó, agregando que “aquí no se trata de mover papeles, se trata de menores en riesgo. Aquí cuando se presenta la querella y se realizan una serie de requerimientos que no son atendidos adecuadamente y en forma oportuna por la Fiscalía y los entes que deben proteger a las víctimas, tenemos que el día 28 de enero, sucede nuevamente aquello ya denunciado, un hecho constitutivo de violación, algo que, sin duda, se pudo haber evitado. Eso es lo reprochable, la falta de diligencias respecto a una posible violación que ha afectado a una menor de edad, que culmina en un nuevo delito. Una Fiscalía eficiente podría haber tenido a este sujeto en prisión preventiva en 20 días. Nosotros llevamos un mes y medio implorando al Ministerio Público, pero se nos han cerrado puertas, bajo múltiples excusas se ha dejado de lado una investigación eficiente y eficaz”, expresó Raúl Castillo.

Un perfil que se repite

Desde la Policía de Investigaciones, expresaron que este tipo de perfil, donde el victimario es una persona conocida por la víctima, es una situación que se repite. “La mayoría de los delitos sexuales ocurren al interior del hogar y generalmente existe un vínculo entre el agresor y la víctima, esto es así en el 80% de los casos, según nuestros estudios”, aseveró el jefe de la Brigada de Delitos Sexuales y Menores, el subprefecto Eduardo Rojas.

De igual forma, manifestó que “comúnmente los que cometen estos delitos son individuos de sexo masculino, adultos, jóvenes y las víctimas son mujeres entre 15 y 21 años. En el caso de los niños que son abusados, la edad varía entre los 5 y 15 años, esto porque generalmente los niños de esa edad no oponen resistencia y ceden ante las amenazas psicológicas. Cabe señalar también que tenemos una alta cifra negra, ya que 7 de cada 10 abusos sexuales y violaciones no son denunciados”, puntualizó Rojas.

Hizo el llamado a los cercanos de posibles víctimas a creerles cuando les cuentan sobre lo que les ha ocurrido, ya que entiende que muchas veces cuesta realizar la denuncia y mientras más apoyo tenga la persona vulnerada, podrá adquirir el valor para contar su experiencia. “Son delitos muy complejos de denunciar, incluso algunos no se denuncian nunca, o se denuncian 15 o 20 años después, a veces cuando el agresor ya ha fallecido. Por lo mismo, hay que generar confianza con los hijos, para que en caso de que les ocurra algo se sientan preparados para contarlo y seguir las acciones correspondientes”, especificó el subprefecto de la PDI.

“Manipulación psicológica”

La investigación todavía está en curso, sin embargo, analizando el caso descrito, la psicóloga infanto juvenil de la Universidad Central, Marisol Urrutia, precisa que existe una manipulación psicológica evidente contra una niña menor de edad, “que no tiene el desarrollo evolutivo ni la capacidad de discernimiento para consentir ese tipo de relaciones. Desde la psicología se ve claramente la manipulación del adulto, que en su momento aprovecha esta relación con la madre para ir generando una relación de poder con la menor”, expresa Urrutia.

De igual forma, llamó a propiciar la confianza con los niños, para que, en situaciones parecidas, no se dejen engañar y relaten a tiempo lo que les sucede a sus padres. “Esta es una forma de prevenir, en caso de que alguna persona con características de abusador empiece a intentar hacer algo, se pueda poner atajo a tiempo”, añadió la especialista.

Lo que viene

Por lo pronto, el sujeto está en prisión preventiva, pero la familia de la víctima se encuentra devastada, y la propia menor deberá requerir apoyo psicológico. En términos legales, el camino será obtener la máxima pena que pueda aplicarse a este individuo presunto autor de la violación. “No puede estar en las calles, porque es un peligro para la sociedad y para la seguridad de la víctima. Este hombre arriesga una condena que va de cinco años y un día a 20 años. Nosotros instaremos, atendida la contumacia, y la forma en que ocurre el segundo hecho en Coquimbo en que desobedece resolución judicial, se acerca a la víctima, y vuelve a violarla, hay agravantes suficientes para que exista una condena muy dura que tendrá que cumplir”, finalizó el abogado.

Ministerio público descarta inacción

Consultados en Fiscalía, descartaron que haya existido inacción en el caso, pero indicaron que los persecutores se mantenían rigurosos del secreto de la investigación al tratarse de una menor.  “Se hace presente que la causa se investiga desde el primer día de conocidos los hechos. La Fiscalía de La Serena solicitó previamente una medida cautelar al imputado en los hechos de prohibición de acercarse a la víctima”, precisaron por escrito. Esto, refiriéndose a la primera denuncia y querella.

Respecto al segundo hecho, señalan que la detención y posterior formalización del imputado obedece a una coordinación entre la Fiscalía de La Serena y Coquimbo quedando el sujeto en prisión preventiva por 90 días mientras dura la investigación. “Previamente, y si bien se ordenó la medida cautelar de imposibilidad de acercamiento por parte del imputado en la causa de La Serena, a la fecha de los hechos (diciembre del 2020) se realizaron las diligencias para poder asegurar la participación de la víctima en el desarrollo de la investigación (…) Adicionalmente, la Unidad de Atención a Víctimas y Testigos, Uravit, ha realizado desde el 21 de enero pasado la atención a la víctima y sus cercanos, así como la derivación para su atención especializada”, expresaron.

 

 

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