Crédito fotografía: 
Cedida por el OS9 a RBB
Se reunieron con sus "clientes" en Tacna, ciudad ubicada en un valle en medio del desierto costero peruano. Se trata de tres ciudadanos venezolanos que formaban parte de una organización internacional dedicada al ingreso ilegal de extranjeros a Chile.

Estaba todo cuidadosamente planeado para que nada saliera mal: arrendaron habitaciones en un hotel para las personas que entrarían de forma ilegal a nuestro país, e incluso tenían a su disposición casa prefabricadas en la frontera para esconderlos durante la noche.

Sin embargo, la operación no resultó como esperaban: los tres "coyotes" terminaron siendo detenidos en Arica y posteriormente fueron puestos a disposición de la justicia por el delito de tráfico de migrantes. La historia la revela la Unidad de Investigación de BioBioChile.

Fue el pasado jueves 2 de septiembre cuando Nerbi Enrique Pedroso Sánchez, Jefferson José Jiménez Muro y Jesús Yocsander Ramírez Correa iban a concretar el peligroso plan de ingresar de manera clandestina a 34 personas extranjeras por el norte de nuestro país.

La operación se venía gestando con anterioridad: los tres individuos, no residentes en Chile, habían cobrado a los ciudadanos venezolanos sumas que iban desde los 300 hasta los 600 dólares, es decir, entre 235 mil y 470 mil pesos chilenos.

La operación resultaría sumamente rentable para los tres involucrados, también de nacionalidad venezolana. Tras comenzar su periplo en Perú, a eso de las 23:30 horas se dispusieron a ingresar por pasos no habilitados a Chile.

Específicamente, a través del hito 2, por la Quebrada Escritos hasta llegar a territorio nacional. Dicha quebrada corresponde a un curso intermitente de agua que fluye en Tacna, Perú y luego cruza la frontera hacia la región de Arica y Parinacota, desembocando finalmente en el Océano Pacífico.

Sin embargo, lo que no esperaban los coyotes -término con el que se conoce a quienes ayudan a transportar ilegalmente a inmigrantes para cruzar una frontera- es que bajo la luz de la luna serían sorprendidos en territorio chileno.

Según consta en los documentos a los que accedió BioBioChile, en ese momento personal de la sección OS9 de Arica realizaba patrullajes preventivos en la zona cuando de pronto recibieron la alerta por parte de personal del Ejército, quienes gracias a sus cámaras termales descubrieron el ingreso ilegal de este grupo de personas, cerca del borde costero.

En total eran 12 mujeres, 8 menores de edad y 17 hombres, dentro de los cuales están los imputados. Los sorprendieron cruzando el alambrado del campo minado que se encuentra en el lugar.

Personal especializado se trasladó rápidamente a la zona. Tras realizar entrevistas técnicas, pudieron detectar que estaban frente a un caso de tráfico de migrantes. Tomaron contacto con el Ministerio Público, autorizando el fiscal de turno las correspondientes diligencias investigativas por parte del OS9.

Gracias a las declaraciones de las víctimas, reconocimientos fotográficos y peritajes de teléfonos incautados, pudieron establecer que dentro del grupo se encontraban los tres guías. Estas personas eran las que estaban encargadas de impartir instrucciones en el trayecto para así evitar ser detectados en nuestro país.

De hecho, pudieron determinar que Nerbi Pedroso, Jefferson Jiménez y Jesús Ramírez formaban parte de una organización internacional que se dedica precisamente al ingreso ilegal de extranjeros a Chile. Los tres terminaron siendo detenidos por el delito de tráfico de migrantes.

Captaban a los “clientes” en Tacna

En el caso de esta organización, se pudo establecer que operaban de la siguiente forma: captaban a las víctimas en el terminal de la ciudad peruana de Tacna, en dónde cobraban un monto de 450 dólares por personas, equivalente a unos 353 mil pesos chilenos.

Luego, los “clientes” eran trasladados a un hotel y en horas de la noche eran escondidos en casas prefabricadas ubicadas en el límite con nuestro país.

Fue precisamente en ese lugar en dónde se encontraron con los tres detenidos, quienes se presentaron como los “guías” del viaje.

Además ofrecían otro servicio para el cual trabajaban con una empresa de viajes. En este caso, cobraban 600 dólares por persona, unos 470 mil pesos chilenos, para trasladarlos desde Venezuela hasta Calama, en la región de Antofagasta.

En conversación con BioBioChile, la capitán Elizabeth Ibacache, jefa del OS9 en Arica, entrega detalles de esta operación. Explica, por ejemplo, que gracias a su mayor tecnología, son los militares quienes realizan los avistamientos de estos grupos de personas.

“Ellos nos avisan generalmente y nosotros como unidad especializada nos trasladamos al lugar para realizar entrevistas técnicas, porque hoy en día el ingreso ilegal al país no es un delito”, sostiene.

“Antes pasaban a ser detenidos, ahora ni siquiera se hace un parte policial. No es delito, entonces un ilegal en el fondo hay que tomarlo y llevarlo a la PDI para el tema de extranjería, nada más. No corresponde hacer ninguna denuncia al Ministerio Público, absolutamente nada conforme a la nueva ley”, agrega.

“Y lo que nosotros hacemos son entrevistas técnicas que nos permiten poder identificar cuál fue la forma de operar de los tipos durante el trayecto, porque muchas veces vienen desde Venezuela, pasan a Lima, de ahí a Tacna, después a Desaguadero”, menciona.

“Pero en este caso en particular, llegaron a Tacna y ahí fueron contactadas para finalmente ser trasladadas por pasos no habilitados”, puntualiza.

Con la creación de la sección OS9 Arica y Parinacota en octubre de 2019, y hasta la fecha, han detenido a 53 personas por el delito de tráfico de migrantes.

Lo anterior ha permitido desarticular un total de 14 organizaciones criminales transnacionales que se aprovechan de la vulnerabilidad de sus propios compatriotas.

La capitán añade que de los 53 detenidos por tráfico de migrantes, en su mayoría son venezolanos. “Son personas que trafican a sus propios compatriotas”, enfatiza.

“Con la incautación de teléfonos nosotros obtenemos mucha información, y entre ella observamos conversaciones en donde los migrantes generalmente consultan, porque esto es por datos, usualmente ellos son contactados por datos de otros migrantes que ya han pasado”, remarca.

“Entonces ahí es donde conversan, hablan sobre cuánto y cómo se va a cancelar, porque muchas veces se paga en Tacna y las personas son dejadas en Arica, u otras veces son trasladadas y una vez en Arica se les cancela. O se paga una parte en Tacna y la otra se paga en Arica. Entonces, va a depender del procedimiento en realidad”, concluye.

Un riesgo latente para las víctimas

Trinidad Steinert, fiscal adjunto jefe de la Fiscalía Local de Arica, cuenta a BioBioChile que en Arica registran varios ingresos por delito de tráfico ilícito de migrantes. La mayoría de estos casos pasan por sus manos.

Según detalla, el ingreso clandestino se da especialmente entre el hito 3 y el hito 18, es decir, en pleno desierto. “Así que es bien complejo el fenómeno en cuanto al riesgo y la peligrosidad que hay para las personas en relación a la salud y la vida. En muchas ocasiones hay niños también”, precisa.

“Es complejo y claramente tiene el riesgo de pasar las noches ahí, ya que el clima es muy helado y vienen niños que no están vestidos adecuadamente. Entonces se provoca un riesgo en la vida de estos chiquititos y de todas las personas que intentan traspasar de forma irregular”, comenta.

En un trabajo colaborativo que además del OS9 involucra a la Brigada Investigadora de Trata de Personas (Bitrap), existe especial atención a este ilícito en sí mismo, “porque claramente provoca que una personas arriesgue su vida. Afecta derechos importantes que pueden provocar incluso la muerte de la persona. Hay que considerar que pasan sin ningún tipo de seguridad, sin alimento, en condiciones climáticas bien impactantes o extremas. Y ese es el trabajo que estamos realizando con las dos unidades mencionadas”.

Diferentes modus operandi

En cuanto a los modus operandi, la fiscal Steinert detalla que han observado diferentes formas. “Algunos se traspasan información por boca a boca, y así se van enterando de que tal persona está cobrando tanto, ya sea en pesos como también en dólares, para traerlos hacia Chile por los pasos irregulares”, señala.

“Lo más común es que los pasen del hito 3 al hito 18. En muchas veces este traslado es a pie”, ahonda, aunque añade que en otras ocasiones han encontrado vehículos.

“Cuando entrevistamos a las víctimas nos dicen ‘mire, tal persona que llegó a Arica me recomendó a esta persona que cobra tanto y que nos aseguraba el llegar a Chile de forma segura’, porque eso es lo que les dicen, que no va a haber problemas y cosas así”, asevera.

Cabe destacar que muchos son sorprendidos mediante la flagrancia, “que es cuando funcionarios del OS9 o de la Bitrap los sorprenden traspasando de manera irregular por los hitos mencionados”, precisa.

En tanto, otros son sorprendidos mediante investigaciones. “Hay distintas formas para que nosotros lleguemos a estas bandas; o por medio de la flagrancia o a través de diligencias de investigación. En estas diligencias de investigación hay interceptación de teléfono y otras técnicas que la ley nos permite utilizar”, espeta.

“En este caso es un grupo que promovía el ingreso irregular de unas 30 víctimas aproximadamente, pero por ejemplo la otra vez tuvimos un ingreso en auto en que dos personas traían a tres, es decir, a una familia”, describe.

En ese sentido, indica que el método para ingresar al país varía en función “a las necesidades de las víctimas, a la conexión que tengan ellas con estos tipos de coyotes, y los conocimientos que tenga el coyote de nuestra zona”.

A su vez, explica que a medida que los coyotes comenzaron a ver que las zonas de Chile estaban mejor protegidas o con mayor presencia de carabineros o de investigaciones, “muchos empezaron con la modalidad de dejar a las personas que querían ingresar irregularmente por ejemplo en la línea del hito 3”.

“Entonces las dejaban hasta ahí y les decían ‘ustedes sigan derecho hasta que vean la luz de Arica’. Eso impide que nuestras policías efectivamente detengan a una persona por el tráfico ilícito de migrantes”, puntualiza.

Finalmente, señala que no tienen un perfil determinado en cuanto a los coyotes, ya que “hemos visto hombres y mujeres involucrados”, agregando que tampoco han observado un rango etario determinado. Evidentemente, por las duras condiciones que existen en la zona, no se trata en todo caso de personas de edad muy avanzada.

Casos similares en 2021

Este caso se suma a otros similares que han tenido lugar en nuestro país. Sin ir más lejos, el pasado sábado 18 de septiembre Carabineros detuvo al conductor de un bus que trasladaba a 57 ciudadanos migrantes hasta Iquique en la ruta internacional 15CH, quienes habrían ingresado por pasos no habilitados en el norte del país.

Según reportó Radio Bío Bío en aquella oportunidad, el hombre -de nacionalidad boliviana- fue formalizado por tráfico de migrantes. Además, se le decomisaron cerca de 1 millón 400 mil pesos.

Anteriormente, en agosto, la Brigada Investigadora de Trata de Personas Metropolitana (Britrap) de la PDI desbarató u  una banda criminal acusada por el tráfico de extranjeros e ingresarlos a la región Metropolitana. Se estima que con su actuar ingresaron 3.600 personas al país.

Por esos mismos días, tres personas que formaban parte de dos bandas dedicadas al delito de tráfico de migrantes fueron detenidas por la PDI de Arica, región de Arica y Parinacota; dos de ellas en la ciudad de Calama y la otra en Iquique.

 

 

 

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