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Alejandro Pizarro
Una de las razones sería que las personas más jóvenes estarían mostrando cierta reticencia a la inoculación, a diferencia de los adultos mayores, pero también hay un rezago que es alto a nivel nacional.

El 10 de abril pasado el Ministerio de Salud reconoció que había un millón de personas rezagadas en el proceso de vacunación contra el Covid-19, mientras que en los centros de inoculación de la conurbación se ha mostrado una evidente baja en la asistencia.

Fue el Departamento de Estadística e Información de Salud Pública, DEIS, quien dio cuenta de las cifras sobre la inmunización en el país, revelando que los grupos etarios que ya fueron convocados para inocularse tienen entre 9% y un 25% de retraso en recibir la primera dosis.

El informe señala que el segmento entre 51 y 60 años, que se terminó de inocular, es el más retrasado con un 25%. También hay retrasos en los grupos de 78-79 años con un 9%; de 75-77 en un 9%; de 73-74 en 11%; de 71-72 en 13%; y de 61-70 en 18%.

De hecho, en un sondeo realizado en puntos de vacunación de La Serena y Coquimbo, las largas filas que se pudieron apreciar por semanas ya han desaparecido y el trámite sanitario es mucho más expedito y rápido por la baja asistencia.

Los propios funcionarios de la salud que trabajan directamente en los puntos donde se está vacunando, coinciden en que aparentemente una de las causas de esta baja sería que las personas más jóvenes a las que les está correspondiendo inocularse no tienen tanto interés como los adultos mayores, por ejemplo, como los que concurrieron rápidamente en cuanto comenzó el proceso en el país.

Algunos usuarios que asistieron para  recibir la dosis reconocieron que en un comienzo estaban reticentes a vacunarse, mientras que otros no solo llegaron voluntariamente y al tiempo que les correspondía, sino que además llamaron al resto de la población a hacerlo, para poder alcanzar la inmunidad de rebaño, explicando que es una tremenda garantía que en el país existan vacunas disponibles, mientras que en otros lugares del mundo deberán esperar mucho tiempo más para recibir la primera dosis.

 

Cumpliendo un deber

Paola Rioseco, quien se vacunó en La Portada, dijo que estaba cumpliendo con un deber social, ya que dicta clases, por lo que “espero que pronto estemos todos vacunados. Aunque es un poco incómodo vacunarse, a mí me parece razonable que vengamos a penas se pueda. Me parece absurdo quienes no vienen, porque hay investigaciones y trabajo detrás que es muy arduo para venir a echarlo a la basura y decir que no sirve. Lo que uno tiene que hacer es pensar que no tiene nada que perder, tiene más que ganar”.

Luisa Ramos, quien también optó por el mismo recinto en La Serena, dijo que concurrió por motu propio y que nadie le pidió que lo hiciera.

“La decisión es propia, pero encuentro que está mal que no vengan, porque tenemos que protegernos de esta pandemia que todavía se ve peor. Yo pensé que esto se iba a acabar antes, pero así como estoy viendo, tiene para más allá de fin de año”.

Comentó de paso, que la atención en el recinto era excelente. “Muy bueno, todo limpio, muy bien higienizado, muy rápida la atención, buenísima”.

Sebastián Iriarte señaló que no tenía problemas con vacunarse, “me lo exigió la universidad por estar en práctica, ya que soy alumno de enfermería de cuarto año, pero por decisión mía hubiese venido igual”.

Sobre quienes se han negado a concurrir o los rezagados mencionó que se trataba de una decisión personal y “uno como personal de salud no puede obligar a nadie a tomar una decisión de cualquier tratamiento. Opino que en algún momento todos vamos a tener que estar vacunados por la contingencia y porque es un virus muy agresivo, que tiene distintas cepas y al final es una recomendación general para la población el estar vacunado”. También destacó el buen sistema de atención y la rapidez con que está funcionando.

Desde el estadio techado de Coquimbo, Yanira Valderrama, quien trabaja en educación, dice que en primera instancia no quería vacunarse, pero cambió de opinión. “No vine porque metían mucho miedo y decidí no vacunarme, pero ahora tomé la decisión, porque se viene más fuerte esto creo que es la única forma de caer intubado, no quedar grave o morir. Si me contagio, que no me dé tan fuerte”.

En tanto, Rolly Vivanco dijo que “yo quise vacunarme para terminar con todo esto”. Sobre los que no se vacunan dijo que cada uno toma su decisión, “pero para ayudar al país y al mundo como estamos hay que vacunarse”.

 

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