Crédito fotografía: 
Rafael Canihuante
El humedal costero del río Limarí de la comuna de Ovalle y el Río Cochiguaz de Paihuano contarán con la protección oficial del Estado de Chile, abarcando en total 49.504 hectáreas de áreas protegidas.

Esta semana el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad presidido por la Ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, aprobó  la declaración de la Desembocadura Río Limarí y Río Cochiguaz, como Santuarios de la Naturaleza.

Las nuevas áreas protegidas de la Región de Coquimbo abarcan humedales altoandinos, glaciares, llaretales y costas marinas rocosas.

Una excelente noticia para la Región de Coquimbo que duplica, de esta forma su superficie protegida ya que antes de esta aprobación ésta era de aproximadamente 1,2%, pero con la creación de estos dos Santuarios de la Naturaleza, llega al 2,5%.

Ambos ecosistemas fueron priorizados en el Plan Nacional de Protección de Humedales 2018-2022, cuyo objetivo principal es “proteger la biodiversidad de humedales a nivel nacional, asociándolos a una categoría de área protegida que garantice su conservación y gestión a largo plazo”, que ya lleva más de 231 mil hectáreas protegidas. 

Si se considera que en la Región de Coquimbo existe una superficie total de 35.252 hectáreas de humedales, de los cuales sólo 606 estaban bajo protección, significa que en la actualidad solo el 1,7% de la superficie de humedales se encuentra protegido. “Estos dos nuevos santuarios de la naturaleza nos permiten pasar de las 231 mil a las 282 mil hectáreas protegidas en Plan Nacional de Humedales,  además de ser particularmente relevantes para la zona ya que con su creación prácticamente estamos cuatriplicando la superficie de humedales bajo protección en la Región de Coquimbo”, explicó la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt.

Por su parte la Seremi (s) de Medio Ambiente, Giannina indicó que se trata de “una gran noticia, porque por una parte, se protege el agua de la cabecera de cuenca del valle del Elqui y por otra, la línea de la costa en Limarí. Además de duplicar la superficie de áreas protegidas terrestres, permitiendo proteger los servicios ecosistémicos que brindan a la comunidad y a las especies que habitan en el territorio”.

Impacto en las comunidades



Consultado sobre la importancia de la denominación de Santuario de la Naturaleza para la desembocadura del Limarí, el alcalde de Ovalle, Claudio Rentería manifestó que siente un gran orgullo pues “significará que este hermoso lugar que estamos empezando a potenciar como destino turístico, podrá ser protegido y resguardado, dándole valor y mayor importancia a este sector con gran riqueza de flora y fauna, poniendo en valor el hábitat de miles de especies emblemáticas que recorren cientos de kilómetros, en búsqueda de un lugar de descanso y muchas veces de nidificación”, agregando que “esperamos poder realizar un trabajo en conjunto con los organismos a cargo, incluyendo a la comunidad, para desarrollar una ordenanza que vaya directamente relacionada con las normas y cuidados que estos lugares merecen” y así desarrollar actividades ecoturísticas, “manteniendo y conservando el lugar de una manera sustentable”.

Eric Castro, encargado de Fomento Productivo y Turismo de Ovalle manifestó que “para nosotros es importante agregar valor al territorio y esto viene a reafirmar el valor en el territorio que existe en Ovalle, en el Limarí y es por ello que con mucho optimismo y mucha alegría recibimos esta noticia donde solo nos toca seguir trabajando en el cuidado del medio ambiente y tener un trabajo mancomunado con la comunidad que creo que es un trabajo fundamental”.

Salvador Velázquez, Presidente del Consejo Consultivo Parque Nacional Bosque Fray Jorge, enfatizó que es fundamental el trabajo con las comunidades puesto que, desde su perspectiva y experiencia en la gestión y conservación local, “que el Humedal sea declarado Santuario de la Naturaleza podría significar muchas cosas para la gente, desde una bendición hasta un problema. Debido a que no se ha llevado a cabo un proceso profundo de participación, educación y vinculación para la designación de esta figura de protección. La imposición de estas figuras y la mala comunicación de las instituciones con el territorio puede generar impactos negativos en la propia conservación de la biodiversidad y su relación con los pueblos”, añadiendo que “hace mucho que las instituciones no han trabajado con la comunidad local para este tema”.

“Muchas personas no saben de la importancia de su entorno natural, desde los bosques de algas en el mar hasta los cerros e incluso el patio de sus casas. Ellas y ellos pueden hacer mucho más que las instituciones por la conservación de las plantas y animales silvestres y desde mi experiencia puedo decir que es una forma muy hermosa de vivir la vida”, sostuvo Velázquez.

Desde la comunidad gestora de la designación de Santuario de la Naturaleza del río Cochiguaz, Rafael Canihuante, parte de la comunidad indígena Canihuante y parte de la comunidad cordillera sostuvo que “para nosotros es súper importante esta declaratoria porque hemos estado hace harto tiempo trabajando en ella”.

“Hay varios objetos de conservación reconocidos en el territorio que hemos visto que podrían estar amenazados y tomamos la decisión que deberíamos preservar este lugar con la declaratoria de Santuario de la Naturaleza”, afirmó Canihuante, agregando que “lo que es más valioso para nosotros es la calidad del caudal de las aguas del río Cochiguaz, cuyas nacientes estamos declarando como Santuario de la Naturaleza, y también los glaciares rocosos que existen en el origen y proteger la biodiversidad a través de la protección de los humedales altoandinos”.

Canihuante expresó además que “a través de la declaratoria podemos regular de mejor manera las amenazas, pues nos sirve como una reafirmación sobre la necesidad de cuidar el lugar”.

Los santuarios de la naturaleza



Sitio RAMSAR y Santuario de la Naturaleza Río Limarí



El área protegida está inserta en la Reserva de la Biósfera y Sitio Starlight ubicada en la comuna de Ovalle, con una superficie aproximada de 189 hectáreas, siendo promovidas por la Seremi del Medio Ambiente de la Región de Coquimbo. Mientras que la Corporación Nacional Forestal (Conaf) administra el Sitio Ramsar “Humedal del río Limarí”, que abarca 527 hectáreas desde el poblado de Salala hasta su desembocadura en el océano Pacífico y que fue declarada de importancia internacional en julio de 2020.

La desembocadura del río Limarí es un humedal costero-marino que forma parte de una red de humedales costeros del norte de Chile, una zona Hot Spot o punto caliente de biodiversidad y endemismo, que incluye costas marinas rocosas, playas de arena, estuarios y aguas marinas poco profundas, sustentando a 131 especies de fauna de vertebrados y 79 especies de flora con altos niveles de endemismo, junto con 16 especies endémicas de fauna (12%) y 41 especies endémicas de flora. Es el hábitat de plantas como el copao (Mugil cephalus), la iguana chilena (Callopistes maculatus), el cururo (Spalacopus cyanus) y el sapo de atacama (Rhinella atacamensis), una especie clasificada como Vulnerable según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). 

Destaca como zona de reproducción, refugio y alimentación de avifauna nativa, donde el 17% son aves migratorias, como la Turca (Pteroptochos megapodius) y el Tapaculo (Scelorchilus albicollis) siendo un lugar como fuente de alimento para consumo humano, como es el caso del pejerrey (Basilichthys microlepidotus) y el camarón de río (Cryphiops caementarius) que se encuentran en categorías “Vulnerable”, de acuerdo al Reglamento de Clasificación de Especies del Ministerio de Medio Ambiente. Se ha visto amenazado por el cambio climático, la desertificación, presiones de la deforestación, erosión y las descargas de basura y sustancias químicas.

Santuario de la Naturaleza Río Cochiguaz



Gracias al trabajo técnico impulsado por la Comunidad Indígena Canihuante se protegerá parte del agua que nace desde la cuenca del Valle del Elqui hacia el mar, abarcando humedales altoandinos, glaciares, llaretales y especies en categoría de conservación, junto con atesorar el patrimonio arqueológico e intangible asociados a sistemas ancestrales y tradicionales de vida. 

Este sitio alberga altas cumbres cordilleranas y nacientes del río Cochiguaz, que pertenecen a la familia Canihuante, quienes son dueños del fundo Los Nogales y otra porción de interés para la conservación corresponde a los terrenos del señor Jorge Cifuentes, dueño del fundo Rodaito.

A la fecha, se han registrado 86 especies de plantas vasculares, de las cuales el 99% corresponden a especies nativas con un alto endemismo principalmente del tipo herbáceo, lo que indica una bajísima intervención antrópica. Como la especie Dennstaedtia glauca, clasificada En Peligro de acuerdo al Libro Rojo de la Flora de la Región de Coquimbo. Al menos 98 especies de fauna, incluyendo 74 aves, 13 mamíferos, 9 reptiles y 2 anfibios, donde 25 de ellas se encuentran en alguna categoría de conservación oficial. También fue posible identificar 59 especies de insectos de cuatro órdenes dominantes. El lugar posee un alto valor patrimonial de sitios prehispánicos, registrando un total de 32 hallazgos de carácter arqueológico; de los cuales 17 se encuentran al interior del área (El Empedrado, El Cepo y Balala) mientras que los otros 15 están en sectores aledaños (El Colorado).

La alta montaña del río Cochiguaz no cuenta con caminos vehiculares, por lo que su paisaje y condiciones naturales se han mantenido intactas, desarrollando algunas actividades turísticas de baja presión antrópica como cabalgatas, caminatas y montañismo, que actualmente la comunidad regula.

 

 

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