Crédito fotografía: 
Lautaro Carmona
En un año marcado por la crisis sanitaria, la Corporación Nacional Forestal celebró medio siglo de vida con números azules en la región en cuanto a la ocurrencia y daño de incendios forestales. Actualmente cuenta más de 400 trabajadores quienes realizan diversas tareas, desde el control del fuego en bosques y áreas verdes, así como en investigación de especies y educación ambiental entre otros.

Con un balance positivo de la temporada de incendios forestales en la región de Coquimbo, la Corporación  Nacional Forestal celebró sus 50 años en un aniversario diferente y marcado por la crisis sanitaria.

Por esa razón el festejo se llevó a cabo con una videoconferencia  del equipo y luego con la cuenta pública de su director ejecutivo a nivel nacional, quien además presentó su renuncia voluntaria hace una semana.

Sobre esto último, el director regional de Conaf, Eduardo Rodríguez indicó que “en realidad cambian los directores ejecutivos pero los objetivos y el espíritu de Conaf se mantienen y por eso creemos que no debiera afectar en gran medida, obviamente que se extrañará el sentido de gestión cercana que tenía el director ejecutivo, pero sin duda que saldremos adelante con la nueva administración que llegue”.

Un aniversario que pese al contexto social, ha tenido resultados que alegran al equipo de trabajo compuesto por más de 400 personas.

 “No todas las regiones pueden decir que tienen cifras positivas, la verdad de las cosas que tanto el número de incendios forestales como en el daño que provocaron tuvimos cifras bastante positivas, sobre todo a la ocurrencia, que es un indicador que no podíamos bajar nunca en nuestra región, todos los años teníamos mayor cantidad incendios forestales a excepción de la temporada pasada”.

Indicó que los resultados demostraban la eficiencia de las campañas de prevención y en el cambio de conciencia de la población, “en cuanto a la superficie estamos bastante contentos cifras que son 70% menos de superficie dañada respecto de los últimos cinco años”.

Dicha baja se daría por varias razones según explicó, primero los aspectos meteorológicos, pero también la coordinación que han tenido con sus principales aliados que son Bomberos, Onemi, Carabineros y el Ejército.

Desarrollo forestal

Es así como Rodríguez destacó todo el trabajo que han logrado y la evolución del organismo desde que llegó a la región el año 74 en una época donde la prioridad económica era otra, por lo que desde siempre han sabido trabajar con los recursos disponibles, “nosotros nos hemos acostumbrado con poco a hacer muchas cosas”.

“Quisiera destacar primero que cuesta mucho en una zona árida establecer un sistema de desarrollo forestal, Conaf llegó el año 74 a la región y lo primero que hizo fue probar especies foráneas para poder mantener la erosión a raya y en ese sentido hizo un importante aporte porque probó especies que hoy día están siendo usadas por los crianceros, los agricultores”.

Confesó que su principal aporte en Conaf había sido encausar  o definir un nuevo estilo de desarrollo forestal en la región, labor que ha sido reconocida por diversos actores y que se ha manifestado en el apoyo financiero que han otorgado al organismo.

“La nueva línea de desarrollo forestal tiene que ver con recuperar suelos, ayudar a la gente del secano, tenemos que dar mejores oportunidades de vida a esas personas de tal manera que las urbes no se sigan llenando de migración de gente de esa zona, en esas zonas pueden darse las oportunidades, el cambio climático así lo requiere, que las personas estén en estos territorios”.

La pandemia

En la región todos los parques y áreas protegidas se han mantenido cerrados producto de la crisis sanitaria con el objetivo de evitar contagios, afectando principalmente la educación ambiental y las investigaciones y recolección de datos que se realizan en ellas hace años.

Rodríguez indicó que en otras regiones había algunas áreas que no requerían de un guarda parques para su funcionamiento y eran precisamente aquellos lugares los que estaban disponibles con uso limitado, siendo el primer paso en el proceso gradual de apertura.

“El segundo paso yo creo que tenemos que dar para abrir las áreas protegidas es permitir la investigación científica, la pandemia afectó la toma de datos de muchas investigaciones y particularmente aquí en la región el Instituto de Ecología y Biodiversidad con académicos de la ULS y la UCN hacen estudios que no son menores”.

 

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