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Lautaro Carmona
De acuerdo a una auditoría de la entidad fiscalizadora, se comprobó que diversas residencias dependientes de esta institución presentaron anomalías en cuanto al control de la pandemia durante 2020, y otras tuvieron como consecuencia brotes que obligaron a realizar sumarios que siguen en curso.

 Una investigación de la Contraloría Regional de Coquimbo detectó una serie de deficiencias en los protocolos contra el Covid-19 al interior de residencias del Servicio Nacional de Menores (Sename), que facilitaron la propagación del coronavirus en distintos centros de la zona.

En su informe final, publicado el 4 de junio, el ente fiscalizador detalló un conjunto de faltas a las medidas establecidas por la autoridad sanitaria para el resguardo de la población en el contexto de la pandemia. Entre ellas, figuran la falta de elementos de protección personal, así como la inexistencia de reglamentos por escrito que permitieran proteger tanto a funcionarios como a los usuarios del sistema de protección.

En sus conclusiones, la Contraloría menciona que, si bien la dirección regional de Sename Coquimbo “realizó supervisiones remotas y difusión de los protocolos Covid-19, como también capacitación al personal para hacer frente a la pandemia, dichas medidas fueron insuficientes” para impedir la propagación del Covid-19, en los centros que este reportaje dará a conocer posteriormente; más allá de las acciones que luego ejecutó la institucionalidad para subsanar determinadas contingencias.

De todas formas, el ente fiscalizador regional puso en atención a la Seremi de Salud, señalando en el documento que ésta deberá remitir los resultados de los sumarios sanitarios que se instruyeron a la entidad tras las faltas detectadas, “en un plazo que no supere los 60 días hábiles contados desde la recepción del presente informe”.

De acuerdo a lo señalado por la Contraloría Regional de Coquimbo, para la verificación del cumplimiento de las funciones del servicio en período de pandemia, se efectuaron visitas a terreno “con el fin de constatar la implementación de las medidas instruidas por la autoridad a través de los ya indicados protocolos Covid-19, para Centros Juveniles, como así también, para las residencias administradas por Organismos Colaboradores, OCAS, a quienes, en este último caso, el nivel central del Sename transfirió fondos por la suma total de $26.999.964, para hacer frente a la emergencia sanitaria”.

 

Brotes que alertaron

En el informe de Contraloría, se alertó de situaciones de contagio de Covid-19 ocurridas en residencias tanto en La Serena y Coquimbo como en Illapel.

En junio de 2020 se produjo un brote de Covid-19 en la residencia REM – Los Niños Primero, de Illapel, en la provincia del Choapa. Ante esta situación, detalló el informe, la dirección regional de Sename solicitó al seremi de Salud, Alejandro García, realizar un informe epidemiológico sobre la situación del centro.

A raíz de esto, la autoridad sanitaria realizó una búsqueda activa de casos de coronavirus en la residencia, que resultó con 26 casos positivos: 13 correspondientes a funcionarios, 4 a exfuncionarios y 9 a menores residentes. Considerando que la población de “expuestos” al virus correspondió a 35 personas, las cifras representan “un 74% de positividad”, señaló la auditoría.

Además, un informe preparado por la Seremi de Salud y consignado por la Contraloría indicó que “hubo una exposición previa al inicio del brote, en una reunión celebrada el 18 de junio de 2020 (...) A su vez, el documento indica que en la visita realizada no se encontraron protocolos escritos de prevención de Covid-19, se detectó un bajo conocimiento y responsabilidad del uso de elementos de protección personal dentro y fuera de la residencia, así como deficiencias en el cumplimiento de las normas sanitarias en los lugares de trabajo”.

Otra situación que expuso Contraloría fue el brote en la residencia Centro Vida Chile, en la comuna de La Serena. Al igual que en el caso anterior, Sename solicitó a la autoridad sanitaria realizar un informe epidemiológico. La búsqueda activa en este caso arrojó la detección de 38 casos positivos a Covid-19, correspondientes a 15 funcionarios y 23 menores residentes. “La población de expuestos correspondió a 46 personas: 21 funcionarios y 25 menores internos, equivalente a un 82,3 % de positividad”, detalló la Contraloría.

Asimismo, el informe reveló que “no se disponían de Protocolos Covid-19 y debido a ello, tampoco se encontró registros de acciones de prevención, como uso y cambio de elementos de protección personal, sanitización de las instalaciones y si bien se indica que recibieron capacitaciones sobre los protocolos de prevención, no se encontraron registros que dieran cuenta de aquello”.

Otra situación delicada es la que tuvo lugar en la comuna puerto de Coquimbo, en la residencia Oscar Pereira, donde se atiende y refugia a menores con situaciones de salud precaria o en situación de discapacidad en distintos niveles. Según el informe de Contraloría, “en junio de 2020 presentó contagios de Covid-19. No obstante, el 6 de agosto de 2020, el Sename, mediante oficio ordinario N° 453, solicitó a la Municipalidad de Coquimbo, como organismo ejecutor de dicho proyecto, fortalecer y extremar las directrices de cuidado y protección de los NNA (niños, niñas y adolescentes), los que ya en su condición médica de base son vulnerables y por ende, de riesgo”.

Ante todos los casos mencionados, desde la Seremi de Salud subrayaron a El Día que no se han producido decesos en centros Sename de la Región de Coquimbo por Covid-19. En relación a los sumarios sanitarios que se cursaron a estos centros del Sename, algunos siguen en investigación o en curso.

 

Problemas en los protocolos

La Contraloría realizó una visita al Centro Residencial de Protección Ovalle el 28 de agosto de 2020. En esa oportunidad, según consignó en el informe, “una de sus funcionarias,encargada del control preventivo de acceso, completaba la ficha de ingreso, regularizando el registro de los funcionarios que ya habían ingresado a la dependencia. Lo descrito, no se aviene con lo establecido en el Protocolo de actuación frente a la alerta sanitaria por coronavirus Covid-19 en organismos colaboradores, residencias y ambulatorios”.

Otro dato consignado por la Contraloría es que durante la visita al centro “se pudo constatar que un menor salía del recinto sin ningún tipo de elemento de protección personal y otro subía y se sentaba sobre las panderetas perimetrales del recinto. Lo anterior no se condice con las medidas de protección establecidas por Sename”.

Según consignó el mismo informe, la institución indicó que “a nivel regional se han adoptado una serie de medidas preventivas de detección de contagios, siendo efectivas en el centro residencial REM PER Centro Ovalle, ya que a la fecha no se han presentado casos con diagnóstico positivo de Covid-19”.

 

Un nuevo antecedente

Otro hecho ocurrió en el Centro Rimanakuy, en La Serena, destinado sólo para niñas. Según consignó el informe de la Contraloría, “en la visita de fiscalización efectuada el 25 de agosto de 2020, se informó, por parte de la administración del recinto, de una fuga masiva de menores ocurrida durante la noche anterior”.

La auditoría presentada puntualizó “que la situación descrita expuso a los menores fugados al riesgo de contraer el Covid-19, como así también representó un riesgo de contagio para los demás menores que residen al interior y funcionarios que desempeñan labores en el apuntado centro. Lo anterior, cobra relevancia considerando que la comuna de La Serena, en la cual se emplaza la residencia visitada, al momento de la fiscalización se encontraba en cuarentena decretada por la autoridad sanitaria”.

Frente a este hecho, Sename reconoció “que el primer abandono de las niñas se produjo el día 24 de agosto de 2020, regresando a la residencia el mismo día. En tanto el segundo episodio se produjo el día siguiente –esto es el día 25, cerca de las 10:00 horas– regresando las adolescentes el mismo día”.

El centro Rimanakuy es dependiente del Hogar de Cristo, que es subvencionado por el Sename. Al respecto, Gonzalo Cortés, jefe de Operaciones de la obra del Padre Hurtado, reconoció a El Día que “hemos aplicado siempre los protocolos y no hemos tenido contagios ni brotes en ninguna de las niñas. Hemos sido hasta exagerados en su cuidado. En relación con lo indicado en el informe de la Contraloría, efectivamente se escaparon pero volvieron pronto. No hay que olvidar que en ese momento estábamos en cuarentena, ellas se aburrían, pero el retorno fue rápido. Lo cierto es que en la residencias Rimanakuy y Hatary, dependientes de nosotros, no hemos tenido contagios”, argumentó Cortés.

La directora regional del Sename, Verónica Zárate, añadió que “a medida que se fueron perfeccionando los protocolos eso ha ido cambiado, y hace pocas semanas Sename pidió a Salud que se permitiera a los niños y niñas que están en residencias pueden ser visitados por sus familiares o adultos significativos, incluso en fase 1, con las medidas de prevención correspondientes, lo que ya se está aplicando y ha permitido que disminuya la ansiedad y estrés que se producía en los niños debido a esta falta de contacto”.

La Contraloría puntualizó que “sobre el particular, corresponde acoger el hecho de que se trató de un abandono de la residencia y no una fuga, como erróneamente se indica en el título de la observación”, concluyeron.

 

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