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Alejandro Pizarro Ubilla
La Seremi de Salud Metropolitana reconoció que estos recintos podían abrir sus puertas en cuarentena, ya que se rigen por la misma norma que los hoteles, algo que valoran desde el rubro local. La afirmación la hizo luego que la Asociación de Hoteles para Adultos acusara que son discriminados arbitrariamente.

Con sorpresa tomaron los dueños o administradores de moteles los dichos de la seremi de Salud Metropolitana, Paula Labra, quien indicó que los moteles podían funcionar en Fase 1 del Plan Paso a Paso (Cuarentena). Esto, debido a que desde el inicio de la emergencia sanitaria se ha cuestionado la operatividad de estos recintos -llegando a clausurarse algunos- y frente a la cual los emprendedores  venían insistiendo desde hace tiempo en que por su giro comercial pueden funcionar.

Paula Labra hizo estas declaraciones luego que la Asociación de Hoteles para Adultos dijera que se consideran un servicio esencial y que estaban siendo discriminados arbitrariamente. Ante esto, la autoridad aclaró que los moteles sí podrán funcionar durante cuarentena.

 “Los moteles sí pueden funcionar, tal como funcionan los hoteles porque se rigen bajo la misma patente”, señaló.

Además agregó que podían operar “bajo el entendido que un hotel el servicio que entrega es recibir personas para pernoctar y estas personas en Fase 1, que es el caso de la región Metropolitana en su totalidad, deben contar con el permiso de desplazamiento adecuado”.

Entonces, quienes se dirijan a estos moteles u hoteles en la capital, deberán hacerlo con su respectivo permiso temporal de desplazamiento general, el cual se puede obtener en la Comisaría Virtual y tendrán la obligación de pasar la noche en el recinto.

LARGA LUCHA



Los lineamientos de la autoridad metropolitana tuvieron prontas reacciones en la región. En La Serena, quien ha dado una larga lucha insistiendo en que pueden funcionar, es la concejala Jocelyn Lizana, quien es propietaria del Motel Fantasía, en la capital regional.

Lizana se mostró satisfecha con lo ocurrido, indicando que “nosotros como hoteleros estamos muy contentos de que hayamos resuelto este problema, porque todas las actividades legales van a ser más seguras que las ilegales. Cuando se impide que funcionen las actividades, cuando somos fiscalizables, cuando hay un dueño, tenemos una dirección, cuando podemos habilitar protocolos de hotelería como cualquier hotel, cualquier alojamiento, estás previniendo el contagio, porque la gente que se necesita hospedar lo va a hacer igual en un lugar ilegal. De hecho, está lleno de publicaciones de lugares ilegales para alojar, pero ahí quién garantiza que la gente no se contagie”.

LOS PERMISOS



Referente a los permisos, Lizana indica que para llegar a un hotel se necesita un permiso que le permita movilizarse de un punto de origen hasta el recinto, ya que “no existe un permiso para pernoctar ni para alojar por un par de horas. En ninguna parte, en ningún hotel te lo van a pedir. Por lo tanto, tampoco es fiscalizable por Carabineros, los permisos se fiscalizan en los desplazamientos”.

ACLARACIÓN DEL NOMBRE



Una aclaración que hacen los dueños de estos recintos es que tienen la categoría de hotel y que así están rotulados en la norma.

Al respecto, Lizana plantea que “somos hoteles, no moteles. Motel es por una definición legal del Decreto 194 del Ministerio de Salud y que dice que son habitaciones independientes con cocina y nosotros no tenemos cocinas en las habitaciones, esas son las cabañas y tienen patente de motel. Solo es un término coloquial que nos ponen por error, por costumbre, pero somos hoteles”.

Añade que tienen giro en el Servicio de Impuestos Internos (SII), resolución sanitaria y patente de hotel, y que así lo pueden demostrar con documentación.

En este punto considera que, ya sea hotel, motel, residencial, hostal, hostería, todos tienen derecho a operar, porque el Permiso Único Colectivo que gestionan para sus trabajadores, se emite, precisamente, porque tienen giro de hotel.

Por otro lado afirma que todos los hospedajes son utilizados para pernoctar, descansar y tener intimidad, por lo tanto, no existen los hoteles exclusivos para descansar y otros para intimar.

Otro propietario de motel, Luigi Beretta Kique, también sostiene que han sido discriminados durante toda la pandemia, aplicándoles de manera errada la prohibición de poder funcionar.

En su recinto trabajan nueve personas, las que en estos momentos están en sus casas haciendo uso del seguro de cesantía, ya que no puede recibir pasajeros. Lo que le ha significado pérdidas enormes.

Precisa que es contradictorio que teniendo patente de hotel no les permitan atender y sí a los hoteles tradicionales.

Por eso, se alegra de que una autoridad tenga la misma visión y, de paso, señala que es poco probable que se contagien en su recinto, porque no existe contacto alguno entre los clientes y los trabajadores, los pasajeros ni siquiera tienen que entregar la cédula de identidad a los recepcionistas y las personas no desfilan por un mismo hall para registrarse, lo hacen separadamente e ingresan solos a las habitaciones.

Explica que si una persona decide pagar los servicios de un hotel, en la pieza se encuentra con unos pocos muebles, el velador, una cama y el baño, exactamente lo mismo que encuentra en los servicios de un motel y que en ambos casos a los pasajeros no se les pregunta el objetivo de contratar la habitación.

Beretta señala que hace un mes que está cerrado su local y debe seguir pagando cuentas de agua, luz, las imposiciones de los trabajadores y otros gastos sin recibir absolutamente nada.

De todas formas, debido a la cuarentena, precisa que abrirá el recinto solo de día e irá viendo cómo es el comportamiento para ampliar horarios, aunque dice que el toque de queda dificulta el funcionamiento.

 

 

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