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Lautaro Carmona
El loco, ostiones, huiro palo, jurel, sardinas, delfines y ballenas serían parte de la fauna más afectada en la zona. Esto por el rango de distribución de las mismas, que se verá modificado por el cambio de las condiciones ambientales. Muchos de ellos migrarán a donde exista más oxígeno en el agua y una temperatura más acorde a su fisiología.

Si bien la investigación sobre el cambio climático y sus efectos en los ecosistemas y biodiversidad en Chile está aún en pañales, el reciente informe del IPCC permite concluir que estos cambios ya han empezado a notarse, principalmente en las costas de nuestro país.

En la Región de Coquimbo, una de las especies que preocupan a los expertos es el huiro palo, como es conocida popularmente el alga “Lessonia trabeculata”, que cumple un rol fundamental desde el punto de vista económico y ecológico y que ha llevado a un grupo de científicos a indagar sobre los efectos que experimentará debido a este cambio climático.

Específicamente, el estudio abordó evidencia empírica sobre el impacto que provocan los cambios de la temperatura (enfriamiento y calentamiento) y el aumento CO2 (dióxido de carbono) del mar en esta alga parda que en Chile habita desde Arica hasta Puerto Montt, incluso con algunos reportes más al sur de Chiloé.

De acuerdo a Claudio Pacho-Iscca González Gómez, investigador del Centro Científico CEAZA, “por su forma de árbol y su distribución en el fondo marino rocoso, llegan a formar verdaderas praderas o bosques que constituyen un hábitat que sirve de refugio, asentamiento y desarrollo de un gran número de invertebrados y peces marinos”.

De esta forma, “se considera que Lessonia trabeculata es una especie bio-ingeniera, porque genera un hábitat para que se establezcan otras especies”, destaca por su parte el Dr. Patricio Manríquez, investigador del CEAZA.

 

Locos y ostiones

Segúne explica Laura Ramajo, investigadora del CEAZA y académica de la Universidad Católica del Norte, son varias las especies de nuestra costa que, al igual que el huiro palo, están siendo afectadas por el cambio climático. Se pueden distinguir aquellas que tienen una importancia económica, que son las que se utilizan con fines de alimentación o que se usan porque entregan partes importantes a la industria farmacéutica.

“Los océanos nos entregan seguridad alimentaria y otras cosas, por ejemplo las algas son utilizadas en la industria farmacéutica porque algunas esporas se están usando con fines médicos”, señaló la docente de la UCN, cuyo trabajo de investigación está orientado a entender cómo el cambio climático afecta a los ecosistemas marinos y a las comunidades humanas que se desarrollan en torno a ellos.

Agrega que además se ve afectado otro gran bloque, que son aquellas especies ecosistemicamente importantes, ya que tienen una función vital en el océano,  están arriba en la cadena alimenticia o son una parte superestructural para la mantención del ecosistema.

“Por ejemplo, en las costas de Chile está el loco, que es una especie clave. Existen estudios que determinan que si el loco no está presente en el ecosistema, este es completamente distinto. Si está presente el molusco, se encuentran más algas en el sitio, ya que el loco se alimenta de las lapas que se comen las algas. Pero en ciclos que se ha sacado el loco, se registran menos algas por acción de las lapas”, aseveró la investigadora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR)2.

 

Migraciones

Las otras especies en riesgo por el cambio climático son aquellas consideradas importantes desde el punto de vista del turismo, como las ballenas y delfines.

“Lo que sabemos de Chile es que el rango de distribución o donde viven las especies será modificado en el futuro, porque cambiarán las condiciones ambientales. Existen estudios que demuestran cómo el recurso del jurel y la sardina migran y se van a sitios donde existe más oxígeno en el agua y la temperatura más acorde a su fisiología”, afirma Ramajo.

La doctora en cambio global explica que las especies están migrando, cambiando y que estos nuevos escenarios provocan algunas situaciones como varazones masivas en las costas de la región.

“Esto es porque disminuye el oxígeno en el agua. La zona mínima de oxigeno se está expandiendo, a veces porque sube mucho la temperatura o existen descargas que son contaminantes desde los ríos”, explicó la científica.

Otra especie que podría verse perjudicada en las costas de la zona es el ostión, ya que, afirman los expertos,  si los vientos se intensifican en la bahía de Tongoy, se podría producir una mayor mortalidad en el futuro.

“Cuando se intensifican los vientos llegan aguas profundas hacia las superficies que son muy bajas en PH, que son más ácidas y bajas en oxígeno, lo que estresa al organismo y hace que muera o crezca menos”, explica.

 

Llegada nuevas especies

La científica del CEAZA y la UCN señala que otra de las situaciones que se pueden dar es que con el cambio de sitio, desaparición o mermas en la cantidad de una especie, se produzcan cambios en la interacción con otras, afectando al ecosistema y también al desarrollo del territorio.

“Puede pasar que emerja una especie que estaba controlada por otra que desapareció. Esa es otra de las consecuencias del cambio climático como la llegada de especies exóticas, que no vivían aquí antes. Estas nuevas especies empiezan a competir con los recursos nativos, y esto cambia la estructura del ecosistema. Si desaparecen o disminuyen las algas va a cambiar el ecosistema costero. Las algas son muy importantes en la retención de alimentos que permite que las ballenas aparezcan en Punta de Choros y Chañaral, lo que crea un impacto económico. Si no tienes esos bosques de alga que retengan la llegada de marejadas, se pierde costa y por lo tanto impacta sobre los ecosistemas de dunas y playas. Pierdes playa y tienes impactos económicos sobre la región”.

 

Protección

La bióloga e investigadora del CEAZA señala que en el último tiempo se han hecho muchos avances en temas de prevención del cambio climático y protección de las especies.

“La mayoría de las acciones que se están utilizando que son de adaptación al cambio climático y mitigación, tienen que ver con la protección, recuperación y la restauración de estos sistemas. Dentro de estas está la aplicación de medidas prohibitivas como vedas y que se vuelvan a calcular las cuotas de extracción. Por otra parte, la generación de áreas marinas protegidas es una muy buena medida”, aseveró Ramajo.

 

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