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El gobierno autorizó la vuelta de esta tradicional actividad a partir del 14 y 15 de agosto, lo que generó alegría en los practicantes y aficionados, pero críticas desde los sectores animalistas.

Para nadie es desconocido que con la pandemia cientos de actividades se vieron afectadas o derechamente suspendidas. El rodeo es una de ellas, con casi dos años sin competencia. No obstante, el avance del país en el proceso de vacunación y la baja en la cantidad de casos, ha generado que poco a poco los diferentes sectores puedan retomar sus actividades, con medidas acordes a la contingencia sanitaria.

De esta manera, durante el mes de julio la Federación de Rodeo de Chile y el Ministerio del Deporte mantuvieron reuniones para planificar el regreso de esta tradición campestre, la cual fue finalmente autorizada a partir del próximo 14 y 15 de agosto.

“Recibimos la noticia con mucho agrado y felicidad, es una noticia muy ansiada después de casi dos años apartados del rodeo, la ciudad siempre espera con ansias esta actividad, siempre”, declaró el presidente del Club del Rodeo Chileno de Ovalle, Luis Rodríguez.

El dirigente huaso precisa que en Ovalle no se realizan rodeos desde abril del 2019, por lo que se encuentran planificando la vuelta a la actividad, siempre con el respeto de las normas sanitarias dispuestas por las autoridades.

“Hemos analizado la circular que nos llegó de la federación de rodeo, estamos revisando la posibilidad de realizar rodeos a la brevedad, tenemos que revisar las instalaciones, todo va a depender de acuerdo al protocolo covid”, expresó, sin detallar fechas de regreso definitivas.

Mientras que en Combarbalá, el presidente del Club de Rodeo de dicha comuna, Héctor Rojas, señala que buscarán retornar a la competencia durante la primera semana de octubre, aunque aclara que no será tarea fácil, ya que el costo de un rodeo oscila entre los 24 millones de pesos.

“El tema está en conjugar todo, tendremos menos gente y tendremos que lidiar con los costos para que los clubes no queden endeudados, una opción es que las entradas y la inscripción para los corredores sea más cara”, comenta.

 

Se abre el debate

Cada vez es mayor el número de personas que se opone a los rodeos y a otras actividades similares. Desde la agrupación San Francisco de Asís de Ovalle expresaron su indignación

“Que el gobierno autorice los rodeos es una burla para todos quienes hemos luchado por los animales”, lamentan.

Beatriz Ramos, presidenta de dicha organización animalista, agrega que no solo es el maltrato lo que les molesta, sino también el alto costo que podría ser destinado a otras acciones como el cuidado de mascotas.

“Nosotros nos oponemos 100% a los rodeos, primero porque es un maltrato y un descrédito para los animales, y segundo por el alto costo que esto significa. La última vez se aprobaron más de 12 millones de pesos para financiar el rodeo, obviamente estamos en desacuerdo, porque hay muchas más necesidades”, puntualizó.

En este sentido, Luis Rodríguez asegura que ellos están abiertos al diálogo, para así demostrar que no existiría maltrato dentro de sus eventos.

“Estamos preocupados por esas personas que están en contra, nosotros queremos conversar con ellos, dialogar para hacerles entender que no es tal como ellos piensan, y a su vez, que nos expliquen la visión de ellos”, declaró, agregando que “el cuidado que le damos a los animales, tanto a la caballada como al vacuno, está regido por reglamentos y estatutos de nuestra federación, justamente para evitar el maltrato animal”.

En la misma línea, desde Combarbalá, Héctor Rojas, enfatizó en que “la gente acusa que se maltrata al animal, pero yo diría que al contrario, hoy se cuida mucho más al animal de lo que pasaba antes. Ahora está todo normado, no hay deterioro para el animal”.

Además, argumentó que “hay que defender nuestras raíces, tratando de minimizar al máximo el deterioro del animal, que sea una competencia sana tanto para el toro como para el jinete”.

No obstante, desde la agrupación San Francisco de Asís se mantienen firmes en su oposición a esta y otras actividades de la ruralidad. “Los animales se fracturan y nadie se hace cargo, igual que en las carreras de caballo, es una mafia”, concluyó Beatriz Ramos.

 

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