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Alejandro Pizarro
La autoridad comunal mencionó que vivió momentos duros los dos primeros años, pero que después de una ácida discusión con uno de los colegiados, no le volvieron a faltar el respeto. De todas formas, dice que se va agradecida, tras reiterar que se aleja de la “política tradicional” para dedicarse a su familia y sus negocios.

La concejala Jocelyn Lizana, quien dejará su cargo de autoridad, tras decidir que no repostulará a otro cargo público, para dedicarse a su familia y a sus negocios particulares, dijo irse agradecida por la experiencia que vivió durante estos cuatro años.

Planteó que el contacto con la comunidad le permitió conocer más de cerca sus necesidades y afirmó que seguirá aportando a la sociedad desde los nuevos desafíos que está tomando.

Reconoció que en un comienzo sufrió el machismo de gran parte del cuerpo colegiado, incluido el alcalde, pero que después de un impasse con el concejal Ramón González, no le volvieron a faltar el respeto.

-¿Cómo resumiría estos cuatro años de concejala?

“Agradezco profundamente la oportunidad que me dieron las personas de estar sentada en un sillón municipal, porque ser autoridad electa tiene un nivel de responsabilidad superior a ser una autoridad designada, porque cuando eres designada, tienes que responderle a quienes te pusieron ahí, que son principalmente el Presidente, los ministros. Tienes que hacer bien el trabajo, seguir instrucciones, pero cuando eres electa, vas mucho más allá. Ahí tu jefe son los votantes. Estoy agradecida de haber podido ser fiscalizadora de los gastos del municipio, debo haber sido por lejos una de las concejalas que más ruda fue en cada peso que se gastó en el municipio en estos cuatro años y también la que fui más ojo de águila en ver cuando se estaba gastando mal, cuando había una rendición mal hecha o cuando había algo que mejorar. Creo que ese sello se notó al grado que eran muy difíciles las reuniones cuando teníamos que hablar de presupuesto, porque todos sabían que tenían que llevar muy bien los números porque yo me daba cuenta”.

-¿Ha sido una garantía o una desventaja ser la única mujer en el concejo?

“Yo creo que siempre en este mundo ha sido difícil ser mujer, porque es un mundo liderado por hombres, pero siento que las que tenemos la valentía, la personalidad, la vehemencia para abrir puertas a otras mujeres, tenemos una oportunidad y me siento muy honrada de haber abierto puertas a mujeres que se atrevan hoy día a postularse en cargos públicos. Veo a algunas dirigentas sociales hoy en las listas a concejales que nunca habían querido salir ahí, porque se inspiraron en el trabajo que pude hacer yo durante estos cuatro años. Lo he hecho en la minería (fue seremi de esa cartera), lo he hecho en diversos temas y lo voy a seguir haciendo, porque creo que somos muy inteligentes, estamos muy preparadas y tenemos desarrolladas otras áreas del cerebro, lo que nos permite tener una visión más cercana y humana hacia la sociedad”.

-¿Qué tema es el que más la marcó como concejala?

“Ser concejal tiene dos roles, según mi punto de vista, uno ético y otro legal. Mi rol legar es fiscalizar, aprobar o desaprobar proyectos, pero hay un rol ético que tiene que ver con asistir a la sociedad en sus diversas solicitudes sociales y todo ese trabajo social yo me lo tomé muy en serio. Si bien no era mi rol legal, durante cuatro años no me detuve ni un solo día en apoyar a la gente en lo social. Hay muchos concejales que simplemente van a concejo a estudiar los proyectos, pero no están en terreno y yo sí estuve en terreno y eso me marcó profundamente, porque me conectó con el mundo real y eso me permite tener hoy una opinión fundada en muchos temas como vivienda, salud y educación. Nadie me lo contó, nadie me lo presentó en un power point, yo vi cada una de las realidades de los ciudadanos y sé todo lo que este país tiene aún por avanzar”.

-¿Por qué decide no ser candidata a alcaldesa?

“El conflicto social y la pandemia me hicieron pensar desde octubre hasta el año 2020 si tenía que priorizar el proyecto de apuntar a la comuna a través de la alcaldía o el proyecto de familia que estoy formando, donde hay tres hijos que son míos y cinco de mi pareja. Tengo una pareja argentina, por lo tanto, es una familia mosaico binacional con ocho hijos y me senté en la mesa con ellos y me dije, qué va primero, el proyecto de aportar a la comuna o el de formar una familia y preocuparme de mis hijos, criarlos y cuidarlos hoy cuando cuesta mucho tener personas que vengan desde afuera, porque podrían traer el virus, y prioricé mi familia. Mi familia es primero que lo demás, porque en la medida que ellos están bien, puedo seguir sirviendo a la sociedad, pero sin culpa. En cambio, si sirvo a la sociedad y descuido a mi familia, voy a estar llena de culpa”.

-¿Perdió muchas cosas en lo personal por ser una autoridad comunal?

“Gané muchas cosas emocionales, mucha sabiduría, pude madurar muchísimo. Tengo una experiencia que la tengo plasmada en mi piel que es el contacto con todo tipo de personas y si tuviera que decir qué perdí, perdí dinero simplemente, porque por preocuparme 16 horas al día de la sociedad, no estaba a la cabeza de mi negocio. Ahora que estoy retomando el liderazgo de mi negocio puedo darme cuanta cuánto dinero dejé de ganar, pero esos son detalles, el dinero va y viene, la experiencia de vida es lo que queda y creo que pude hacer un gran aporte a la sociedad y lo voy a seguir haciendo, porque me retiro de la política tradicional, pero voy a seguir haciendo política”.

-¿Hubo machismo en el Concejo Municipal?

 “Los dos primeros años fueron bastante difíciles, el 90% de los concejales, para no decir que todos, fueron bastante machistas conmigo, incluyendo al alcalde. Pero el hecho que viví con Ramón González, permitió que el alcalde se diera cuenta que no me podían volver a faltar el respeto. (En una discusión con el concejal cuando se votaban unas patentes, Ramón González la mandó a tomarse las pastillas, lo que sacó de sus casillas a la concejala y lo emplazó duramente). A impedirme hablar, a medirme los tiempos cuando hablaba yo, a interrumpirme. Creo que ese hecho marcó un cambio en el concejo y de ahí en adelante mis compañeros fueron mucho más respetuosos de mi persona”.

 

 

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