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Lautaro Carmona
Si bien se trata de una política que se ha aplicado en forma constante en los últimos años en las más diversas patologías, la situación sanitaria ha impulsado este mecanismo. Esta fórmula, según entendidos en materia de salud, tiene directa relación con la compleja coyuntura y está siendo aplicada en los tres hospitales de alta complejidad de la Región de Coquimbo.

La situación sanitaria que se está viviendo en el país producto de la prolongada pandemia que hemos vivido sin duda ha obligado a los equipos de salud a redoblar esfuerzos, principalmente ante la falta de camas críticas, derivada del alto requerimiento hospitalario. A su vez, se suma la difícil realidad en materia de inasistencia laboral, producida por el cansancio propio de los funcionarios, tanto físico como emocional.

El resultado de todo aquello ha sido la aplicación más consistente de una política que los profesionales de la salud conocen a fondo y que devela, precisamente, el delicado escenario que hoy se vive. Hablamos de la hospitalización domiciliaria, que si bien ha permitido “liberar” camas, también ha significado tener que priorizar a pacientes que se encuentren en una situación de mayor gravedad, no sólo en cuanto a los Covid, que hoy por hoy son prioritarios, sino que también con otras patologías.

Lo cierto es que se trata de una realidad patente, que han vivido diversas personas durante esta pandemia.

 

Ante la necesidad imperiosa

La historia de don Claudio es patente. Debido a complicaciones derivadas del Covid-19, el 2 de abril pasado fue internado en el Hospital de Coquimbo, donde pasó duros momentos. Según nos contó su hijo, Alejandro, estuvo cerca de tres semanas en UCI, unidad a la que ingresó en forma directa. “El llegó con síntomas, le costaba respirar, no tenía tos, pero estaba obstruido. Durante la primera semana fue lo más difícil, porque no tuvimos contacto con él debido a su delicado estado de salud”, confidenció a El Día.

Transcurridos esos siete días, la realidad de don Claudio era complicada, porque permanecía en estado grave. “Lo estaban monitoreando y fue mejorando paulatinamente. Sólo cuando ya lo pudieron extubar, y él pudo respirar por su cuenta, pudo retornar a la casa”, subrayó Alejandro.

En efecto, don Claudio volvió a su vivienda a fines del mes de abril. “Producto de todo lo que le provocó el Covid a mi papá, él llegó igualmente en una situación delicada, porque estuvo intubado. Le costaba respirar, tenía baja saturación y por cierto, tuvo consecuencias debido a la baja movilidad. Respiraba y se cansaba”, relató.

La única actividad que podía desarrollar era la rehabilitación que necesitaba. “En casa debía realizar algunos ejercicios y por consecuencia no podía trabajar. Él es contador, así que imagínese la preocupación que le surgía al no poder hacer sus actividades”, indicó.

Estos ejercicios, que fueron ordenados por los kinesiólogos, correspondían a actividades de carácter físico y respiratorio. “Una vez a la semana lo veía el kinesiólogo. Él realizaba ejercicios con unas pesas chiquitas”, acotó.

Sin embargo, pese a los avances registrados, don Claudio nuevamente comenzó a saturar en forma negativa, por lo que tuvo que regresar al Hospital de Coquimbo.

“Mi papá se sintió mal y nos señaló que tenía flemas. Hace tres semanas amaneció muy mal, lo llevamos al Cesfam, lo estabilizaron y posteriormente fue trasladado nuevamente al hospital, donde permanece hasta hoy”, acotó, frente a un caso que, a diferencia de otros, se recuperan en forma más satisfactoria.

 

Importante en la coyuntura

De acuerdo a lo señalado por Nayarett Miranda, referente de Hospitalización Domiciliaria del Servicio de Salud Coquimbo, esta modalidad es una estrategia que se conoce desde 2007 en Chile, pero que se consolidó en 2011, y debido a la situación de pandemia, ahora ha sido muy importante.

Bajo ese contexto, señaló que “en la región los tres hospitales de alta complejidad (Coquimbo, Ovalle y La Serena) cuentan con esta unidad, realizando durante el año 2020 5.364 atenciones. Para este año, debido a la pandemia, la hospitalización domiciliaria incrementó la oferta de sus cupos y también se extendió a hospitales de mediana y baja complejidad como respuesta a la tensión que ha sufrido la red asistencial. Cabe destacar, que los equipos son multidisciplinarios, y consideran médicos, enfermeros, kinesiólogos y TENS”.

Sin embargo, otros entendidos sostienen que la pandemia ha obligado a la red a doblegar sus esfuerzos producto de la contingencia.

 

“La realidad ha obligado a esta coyuntura”

El presidente regional del Colegio Médico, Rubén Quezada, manifestó a Diario El Día su inquietud ante una situación que se ha hecho cada vez más complicada.

“Efectivamente, hace muchos meses que se han tenido que implementar alternativas para poder sostener el sistema sanitario. Hay pacientes con criterios de indicación de hospitalización que tienen que ser manejados a nivel domiciliario. Algunos ni siquiera se ingresan, si no que se manejan y se les solicita que reconsulten en caso de agravamiento. Hay otros pacientes que en condiciones normales se mantendrían hospitalizados algunos días, pero son dados de alta para el manejo a través de hospitalización domiciliaria. Precisamente, es una estrategia que se ha implementado debido a la falta de camas, pero que producto de la pandemia se ha más que duplicado”, acotó.

 A su juicio, es por esto que“toda la red de salud se ha estado adaptando para poder responder frente a esta crisis, a expensas del mayor trabajo y sacrificio del equipo de salud y del impacto en la atención de los mismos pacientes”, subrayó.

El presidente regional del Colegio Médico explicó que esta realidad ha afectado “tanto a pacientes Covid como no Covid. Se encuentran también pacientes diabéticos, que han presentado enfermedades coronarias, accidentes vasculares, con altas más precoces de lo que debiera ser, pero se mantienen gracias a la hospitalización domiciliaria en control con el hospital, a expensas de un mayor trabajo del equipo”.

También recordó que “bajo este paradigma, el paciente y su familia deben afrontar responsabilidades que en condiciones normales serían asumidas por el hospital”, argumentó.

Quezada pone el énfasis en que “la hospitalización domiciliaria es una buena estrategia siempre y cuando se utilice de una manera programada y con la capacidad decidida por parte del Servicio de Salud. Hoy, esta iniciativa busca sólo resolver la contingencia y nada más”.

Un trabajo en tiempos muy difíciles 

Marcela Maturana, jefa de Hospitalización del Hospital de La Serena, en conversación con diario El Día, comentó detalles del programa y señaló particularidades en relación con los pacientes Covid. “Cuando salen derivados desde el Hospital de La Serena, inician un proceso de rehabilitación en aspectos kinesiológicos, fonoaudiológicos y educativos, lo que les permite concluir con este proceso en sus casas. Eso es muy bueno, porque la familia aprende cómo cuidar a su familiar. Resulta que muchas veces están desesperados porque no reciben visitas, pero al estar en su entorno hogareño, la rehabilitación puede resultar muy beneficiosa”, comentó.

Según indicó Maturana, “muchas veces recibimos a pacientes derivados de epidemiología, pero hay que aclarar que el paciente no se va a su casa hasta que tiene lo que llamamos una alta clínica, hasta pasar a ser un paciente agudo”, argumentó.

De acuerdo a la información dispensada por el propio Hospital de La Serena, durante el 2020 fueron atendidos por la Unidad Hospitalaria Domiciliaria 1.494 personas. A estas se suman 484 pacientes pediátricos, lo que en total suma 1.981 pacientes.

 

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