Crédito fotografía: 
Leonel Fritis
Aumento creciente del parque vehicular, falta de vías alternativas y de una locomoción colectiva adecuada a la realidad actual de la La Serena y Coquimbo, además de los efectos sociales generados por la pandemia, son sólo algunas razones que explican el actual colapso vial de la conurbación. Para ello, se plantean diversas acciones de carácter multidimensional, que apuntan básicamente a la idea de desincentivar el uso de vehículos particulares y avanzar en la construcción de vías alternativas de circulación.

Cada vez a más personas se les hace estresante sentarse al volante de un automóvil y tener que conducir todos los días desde sus respectivos hogares hasta sus trabajos. 

Y no es algo excepcional, dado el abrumador aumento del parque vehicular en La Serena y Coquimbo que se ha registrado en los últimos años y cuyo último episodio se ha vivido en esta primera semana de marzo, luego de que los colegios y empleos hayan vuelto a la presencialidad. 

Pero lo cierto es que es un fenómeno de larga data. Las calles de la capital regional y de la comuna puerto hace ya un buen tiempo se encuentran completamente sobrepasadas por la cantidad de vehículos en circulación. 

Por ejemplo, en una mañana cualquiera, un viaje entre el sector de Villa El Indio y el centro de La Serena que, hasta hace un tiempo duraba entre 20 y 30 minutos, hoy puede sobrepasar ampliamente ese tiempo, llegando a 40 o 45 minutos, e incluso en el peor de los casos, hasta casi una hora. 

Exactamente lo mismo entre otras arterias de la ciudad, donde los tiempos de trayecto se han extendido en promedio unos 30 a 40 minutos más, llegando a 1 hora 30 minutos o 2 horas a bordo de un vehículo. Esto último, más si los recorridos incluyen uso de locomoción colectiva a sectores como La Antena, Tierras Blancas o Las Compañías. 

Tiempos excesivamente largos –semejantes incluso a los de una urbe como Santiago - para una conurbación que apenas llega a los 500 mil habitantes, pero cuyo crecimiento poblacional eso sí, ha sido totalmente inorgánico. 

Una serie de problemas 



En efecto, para Niria Cortés, jefa de Carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la Universidad Católica del Norte, y que cuenta con experiencia en evaluación ambiental, las razones que explican el por qué se ha llegado a esto son muchas. 

Y por tanto asegura, las soluciones deben ser abordadas de manera multisectorial. 

“Cuando tenemos estos crecimientos que no son programados, diseñados, planificados, pasa esto: hoy entre La Serena y Coquimbo esta congestión se ha evidenciado luego de dos años que hemos estado un poquito guardados por la pandemia”, señala. 

Para esta académica son muchos los factores que no ayudan a tener un flujo vehicular, a lo menos, algo más ordenado: mantener un mismo horario de entrada tanto para los colegios como para los trabajos, la estrechez de calles y avenidas y por tanto, no aptas para el actual flujo vehicular, y un sistema de locomoción colectiva que está lejos de responder a la demanda de los usuarios.

Sobre esto último, Cortés, indica que en la zona “tenemos aún un sistema de locomoción colectiva antigua, a lo que se suman otros factores que juegan en contra, como el viejo sistema de pago de las micros que a su vez son focos de asaltos, o las condiciones sociales generadas tras el estallido social que han jugado en contra de que circule una mayor cantidad de transporte público hasta más tarde. También el distanciamiento social generado por la pandemia, ha incentivado el uso de los vehículos particulares”. 

Incluso, la imposibilidad legal de implementar restricción vehicular en la zona, debido a que esta medida responde sólo a variables de tipo ambiental, también se puede transformar a la larga, en un obstáculo para ordenar el tránsito. 

“Se debiese avanzar hacia una gestión integrada, es decir, no pensar sólo en una sola visión de desarrollo. Ello pues, cuando se observa el problema de la congestión vehicular, la cual afecta la calidad de vida, nuestra salud mental producto del estrés, los tiempos, el llegar atrasado al trabajo, esto ya se ha transformado en un problema global”, señala la académica.  

Leer también: Caos vial en La Serena y Coquimbo: ¿es posible decretar una restricción vehicular? 

 Sistemas alternativos 



Al respecto, la jefa de Carrera de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medio Ambiente de la UCN, propone como soluciones rápidas y de bajo costo avanzar en la implementación de horarios diferenciados en la entrada de los colegios (algo que ya se ha intentado en otras comunas del país), ordenar horarios de carga y descarga de vehículos pesados en las zonas céntricas de ambas ciudades para evitar congestión, aprovechar las tecnologías de la información para digitalizar la mayor cantidad de trámites posibles de manera que la gente no viaje hacia el centro, e incluso, avanzar en la “descentralización” del uso del territorio, generando núcleos cívicos y comerciales alternativos a los cascos cívicos tradicionales. Por supuesto, para la experta, avanzar en proyectos como un tranvía para ambas ciudades también debiera ser prioridad.   

No obstante, otros profesionales también apuntan directamente a los flujos vehiculares dentro de la urbe, apostando por el uso y la masificación de sistemas de transporte “alternativos” a los tradicionales, como es el uso del vehículo tradicional. 

Francesca Vives, arquitecta, Máster en Certificación de Diseño Sostenible y arquitectura Bioclimática, y académica de la Universidad Central –La Serena-, explica que “los tacos que se han generado en la ciudad son en tramos muy cortos, y La Serena y Coquimbo no es una conurbación tan grande como otras a nivel nacional, que sí tienen y han implementado los temas de restricción vehicular como Santiago”.

En ese sentido afirma que, en el caso de que se circule por tramos cortos por ejemplo, “seria recomendable pensar que se pueda usar como medio de movilización la bicicleta o el scooter. O por ejemplo, aquellas personas que hacen el mismo tramo entre colegios o trabajos, también puedan armar grupos y quizás, en vez de ir en un auto, con una o dos personas, ocupen toda la capacidad del auto para ayudar así a disminuir la congestión”. 

Para Carolina Palma en tanto, ingeniera civil industrial y subgerente de Planificación y Estudios de Cityplanning consultora, el uso de estos sistemas de transportes alternativos son importantes al momento de utilizar el espacio público que es básicamente un bien escaso, pues funcionan como modos de transportes sustentables. 

Eso sí. La experta dejó en claro que para que ello ocurra “es importante tener la infraestructura de los modos activos de transporte como ciclovías y veredas, para que la gente no se ande cayendo, porque están todas rotas, así como tener ciclorrutas para que los usuarios de bicicletas no sufran eventos viales y por supuesto, un sistema de transporte público que sea moderno y eficiente. Y para eso es lo que tiene que trabajar la autoridad”.

Palma advierte que esto implica además realizar un reordenamiento del sistema de transporte al interior de la urbe, para lo cual indica, “es muy importante que se hagan estudios y los análisis necesarios para ver cuál es el mejor transporte y se vayan haciendo pilotos y pruebas para ir adaptando estos sistemas a lo que la gente necesita”.

Leer también: Alta congestión vehicular y falta de locomoción marcan "Súper Miércoles" en la conurbación 



Vías alternativas  



No obstante, la conurbación La Serena-Coquimbo muestra otro problema al momento de analizar la congestión vehicular local: la falta de apertura de vías nuevas que permitirían un mayor flujo del tránsito vehicular entre las dos ciudades.   

Para Raúl Vergara, presidente del Zonal Regional del Colegio de Ingenieros, esto y el establecer restricción vehicular, deberían ser algunas medidas prioritarias a implementar. 

“Nosotros como Colegio de Ingenieros planteamos muchas veces que el trazado de la ruta 5 se ha convertido en una vía urbana. Entonces deberíamos descongestionarla del tránsito de camiones y buses que son propios de la ruta 5. Eso ayudaría un poco. Se debería además implementar restringir la circulación por patente y en la ciudad tener vías exclusivas para la locomoción colectiva en todo el centro. Esas son medidas de menores costos”, asevera. 

Además agrega, en el caso de La Serena, se debería avanzar en privilegiar para los automóviles particulares el paso por las bandas laterales de la ciudad. “Para llegar al centro se debiese privilegiar la circulación por las calles Cisterna, Manuel Rodríguez, y finalmente Almagro. Y en Coquimbo, una forma de enfrentar la congestión sería que para todo lo que fuera transporte y vehículos provenientes de la zona sur (Los Vilos), deberían mejorarse las rutas alternativas por el sector Las Barrancas”, entre la ruta 5 y la ruta Ovalle-Coquimbo (ruta 43).

En la conurbación propiamente tal añade, se debiera avanzar además en la construcción de la Avenida Pacífico y continuar la extensión de la calle Las Higueras cruzando la ruta 5.

“Ahora que en Coquimbo y en La Serena se van a construir nuevos hospitales, se requieren de mejores vías y más amplias”, señaló, valorando por ejemplo, las próximas obras de ampliación de la calle Cuatro Esquinas. 

 

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